“Basura” en Café Müller: desechos inorgánicos contra la economía del exceso

Los sábados de marzo, a las 21 horas, la sala de Café Müller es habitada por Basura: una obra con dirección de Rakhal Herrero, quien también oficia de intérprete junto a Matías Gutiérrez. Tocan instrumentos, cantan, bailan y actúan esta obra cuya premisa es la reutilización: si ya hay elementos disponibles, ¿por qué generar más?

viernes, 28 de marzo de 2014 | Por María José Rubin

Los sábados de marzo, a las 21 horas, la sala de Café Müller es habitada por Basura: una obra con dirección de Rakhal Herrero, quien también oficia de intérprete junto a Matías Gutiérrez. Tocan instrumentos, cantan, bailan y actúan esta obra cuya premisa es la reutilización: si ya hay elementos disponibles, ¿por qué generar más?

Revisemos el tacho: hay cosas que se dejan de lado por convención (la ropa de ensayo antes de la obra, las cáscaras de banana después de comer); hay otras que pasan de ser reliquia a ser basura con una decisión (una entrada usada que recuerda una anécdota, una secuencia que no tiene lugar en el montaje final). Hay basura que es, en realidad, estados anteriores de algo que declaramos logrado (las primeras versiones de una carta… o de una coreo).

"Basura", de Rakhal Herrero, un espacio de reflexión sobre la reutilización. Foto: Hernán Paulos
“Basura”, de Rakhal Herrero, un espacio de reflexión sobre la reutilización. Foto: Hernán Paulos

Basura puede funcionar como una invitación a repensar el estatuto de lo que desechamos: ¿qué dicen los descartes de lo que hacemos, de cómo vivimos y, fundamentalmente, de lo que sí mostramos?

Siguiendo constante una lógica de la transformación, recupera fragmentos marginados, que alguna vez quedaron fuera del escenario por diversos motivos, y que reciben una segunda oportunidad.

Esta premisa genera consecuencias: una de ellas es que, elaborada con fragmentos preexistentes, esta obra digna del Doctor Frankenstein no alcanza (y no parece pretenderla) una unidad orgánica. Otra consecuencia: el protagonismo del ruido, acaso llegado con la “basura” de una obra anterior.*

El ruido puede ir al tacho: porque molesta, porque desentona, porque confunde. Basura lo recupera: las notas erráticas de una banda de rock nueva recuerdan que el error es subproducto del intento. El ruido de la respiración agitada, su ritmo caótico, existe porque hubo movimiento.

Foto: Hernán Paulos.

Foto: Hernán Paulos.

En un giro performático, el ruido pone el cuerpo en evidencia: su presencia, su trabajo y su funcionamiento; como basura reciclada, habla del hacer que le dio origen.

Situados en el centro de esta Basura caótica, es posible sentir, acaso, que la obra peca momentáneamente de un exceso de impulso explicativo: la puesta en palabras del proyecto parece abogar por un orden del caos, tal vez organizar la mirada sobre esos desechos felizmente inorgánicos y genera, paradójicamente, ruido en el ruido.

En el ruido (2011), dirigida por Rakhal Herrero, interpretada por Herrero y Sebastián Ezquerra.

CUÁNDO Y DÓNDE

Resta una función – 29/03/2014- a las 21, en Café Müller  (Lavalleja 1116 Timbre PB, CABA) – Tel.: 4775-5697.

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