Cómo la dieta puede ayudar a recordar mejor una coreografía

Por Emily C. Harrison para Dance Informa | Capezio – Trad.: María José Lavandera Una de las muchas cosas que hubiera querido comprender mejor cuando era bailarina profesional es el rol de la nutrición en la memoria y el aprendizaje. Ser caracterizado como alguien que puede aprender velozmente puede potenciar tu carrera tanto como el […]

Domingo, 30 de agosto de 2015 |

Por Emily C. Harrison para Dance Informa | Capezio – Trad.: María José Lavandera

Una de las muchas cosas que hubiera querido comprender mejor cuando era bailarina profesional es el rol de la nutrición en la memoria y el aprendizaje. Ser caracterizado como alguien que puede aprender velozmente puede potenciar tu carrera tanto como el tipo corporal. No podemos controlar con qué pies nacemos, pero podemos hacer la diferencia en cuán bien el cerebro trabaja a través del poder de la nutrición:

Tiempos para comer: avivá el cerebro

Un tema común en muchos artículos de Dance Informa es el concepto de “pequeñas comidas y más frecuentes”. Proveer una fuente regular de combustible a los músculos y las células del cerebro mejora la performance física y mental, ánimo y niveles de fatiga. Esto significa tomar el desayuno y luego hacer algunas elecciones saludables cada tres horas durante el día.

El cerebro se nutre de la glucosa de las comidas digeridas. Si no hay comida en el sistema, especialmente después de una noche de ayuno, las funciones del cerebro sufren. Proporcionarle combustible a primera hora de la mañana mejora cualquier performance de prueba. Hemos sabido por años que el desayuno está asociado al éxito académico, pero un estudio chino ha de hecho comprobado que el desayuno mejoró las puntuaciones de coeficiente intelectual en niños pequeños. Hubo una mejora en el funcionamiento del cerebro cuando las personas comían un desayuno de bajo índice glucémico. Los alimentos bajos en glucemia como granos enteros, frutas, leche de soja, harina de avena y nueces son de digestión lenta y proveen energía de manera sostenida. Lo mejor para los bailarines es que tomar desayuno y comer regularmente comidas de bajo contenido glucémico no sólo les ayudará a pensar más rápido, sino que colaborará con el mantenimiento de un peso saludable y la reducción la grasa en el cuerpo.

Las proteínas también tienen el poder de ayudar a concentrarse más largamente. De modo tal que si tus carbohidratos van acompañados de una proteína vas a poder recordar las coreografías más rápidamente. Probá nueces, salchichas vegetarianas o incluso un revuelto de tofu. Mantené la ingesta de huevos al mínimo, dada la grasa y el colesterol de la yema.

“Comida poderosa para el cerebro”

El libro fundacional del Dr. Neal Barnard de este título, describe un “Menu realzador del cerebro” (Power Food for the Brain). En vez de los grupos de comidas con las que la mayoría de los occidentales crecieron, él simplifica cuatro grupos de comida principales: frutas, vegetales, granos y legumbres. Las principales razones residen en su contenido bajo en grasas y su capacidad de albergar vitaminas, minerales y fitonutrientes.

Recomiendo altamente comer cuatro porciones de vegetales y dos o tres piezas de fruta cada día. Una porción de vegetales es sólo media taza o tres o cuatro tallos de brócoli. Si los ponés en una ensalada de verdes, ya tenés dos porciones ahí mismo. Agregá nueces, semillas de lino y de chía para que el cerebro aproveche las grasas omega-3 y semillas de zapallo, garbanzos y chauchas para obtener proteínas, y ya tenés un almuerzo potenciador del cerebro. Las moras también han demostrado que protegen la memoria, de modo que se pueden agregar ¾ de taza de moras a la avena en la mañana con algunas nueces y semillas.

Comidas y sustancias que sabotean la memoria

Todos sabemos que para mantener nuestros flexibles cuerpos de bailarines, es necesario limitar o evitar comidas que integran la típica  dieta occidental con grasas saturadas, granos refinados, crema, manteca, jamón, carnes rojas y procesadas. Pero ahora esto queda reforzado porque las investigaciones demuestran la relación entre estas comidas y la pérdida de la memoria. Y no estamos hablando de que no recordamos dónde dejamos las llaves. El riesgo de adquirir el mal de Alzheimer se incrementa cuando se comen este tipo de comidas. Parece que la grasa y el colesterol afecta al cerebro y están relacionados con el desarrollo de placas que hacen más difícil a las células cerebrales que se comuniquen. La Universidad de Columbia rastreó durante cuatro años a 908 ancianos de la ciudad de Nueva York y aquellos que comían mayor cantidad de carnes rojas y lácteos tenían un riesgo mayor a contraer Alzheimer que aquellos que se habían favorecido de una dieta más mediterránea. No es necesario esperar a ser anciano para proteger el cerebro. La buena noticia es que comer más comidas sin grasas saturadas y colesterol, proveen protección para la pérdida de la memoria y también mejoran la actividad física y mental a cualquier edad.

Fuentes utilizadas por la autora:

– Rampersaud GC, Pereira MA, Girard BL, Adams J, Metzl JD.  Breakfast habits, nutritional status, body weight, and academic performance in children and adolescents. J Am Diet Assoc. 2005 May;105(5):743-60; quiz 761-2.

– Early Hum Dev. 2013 Apr;89(4):257-62. doi: 10.1016/j.earlhumdev.2013.01.006. Epub 2013 Feb 8. Regular breakfast consumption is associated with increased IQ in kindergarten children.

– Degoutte F et al. Int J of Sports Medicine 2006

– Tarnopolsky MA. Clinical Journal of Sports Medicine 1996

– Barnard ND, Power Foods for the Brain.  Hachette Book Group. 2013.

– Scarmeas N, Luchsinger JA, Schupf N et al. Physical Activity, diet, and risk for Alzheimer’s disease. JAMA. 2009;302:627-37

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