El filme “Avant”, de estreno de Buenos Aires

Se estrena el domingo 19 de octubre de 2014 en el Cine Artemultiplex, en Belgrano, el film de Juan Alvarez Neme que representa la transformación que realizó Julio Bocca en el Ballet del Sodre.

Sábado, 18 de octubre de 2014 | Por Maria José Lavandera

Si se pensaba en ballet en el Río de la Plata en los últimos años, el anclaje más claro era el cuerpo estable del Teatro Colón. Poco quedaba en el imaginario social de esta zona del mundo, otra institución que llevaba el mote, junto con el argentino, de ser los más antiguos de la región. Se trata nada menos que del Ballet del Auditorio Nacional “Dra. Adela Reta”, en Montevideo (Uruguay), creado al calor del servicio de radiodifusión nacional uruguayo – llamado el Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica (Sodre) – que, de acuerdo con la ley 8.557, sancionada el 18 de diciembre de 1929, tenía por objetivo “perifonear programas culturales e informativos”, amén de plantearlo como un espacio pregnante para la creación de distintas instancias de promoción y actividad cultural, tales como una orquesta sinfónica, una de cámara, un coro, salas de espectáculos, una fonoteca y… un cuerpo de baile.

Fue en 1931 que el antiguo Teatro Urquiza fue adquirido por el Sodre para transformarlo en Estudio Auditorio. Fue así que se convirtió en el centro de la vida cultural de Montevideo y su prestigio se difundió por toda la región: ofrecían allí desde conciertos semanales en diferentes salas, con orquestas de diversa dimensión, hasta ciclos de Cine Arte. Pero el 18 de setiembre de 1971 que un incendio destruyó la sala principal y los archivos que albergaba el teatro, entre ellos el Archivo Musical, considerado el más importante de América del Sur. Desde ese siniestro, los cuerpos estables se trasladaron a la sala de cine “José Brunett” (hoy el Auditorio Nacional Nelly Goitiño), lo cual desencadenó un gran descuido de las actividades de las distintas áreas.

Luego de la dictadura cívico-militar entre 1973 y 1985, momento en que no hubo avances en la reconstrucción del teatro debido a las convulsiones sociales, el regreso de la democracia propició que la Ministra de Cultura, la Dra. Adela Reta, generara una comisión para pensar y elaborar el proyecto. Según se comenta en la web del auditorio, las tareas duraron 20 años: en 1989 dio inicio y hubo avances parciales, pero recién en 2006 la Secretaría General Iberoamericana otorgó fondos para su finalización y en 2008 el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y el Ministerio de Educación y Cultura le dio el impulso definitivo para su concreción. Se menciona especialmente la colaboración de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Fue así que finalmente el 21 de noviembre de 2009 quedó inaugurado complejo de 25.000 m2 de varias salas, el otrora Estudio Auditorio, que, como fue antes mencionado, hoy se llama Auditorio Nacional “Dra. Adela Reta”, en honor a quien hubiera dado los primeros pasos para su recuperación.

Durante más de 40 años de ausencia, hubo varias generaciones que sólo escucharon de lejos la potencia de la época de oro del Auditorio del Sodre –cuya sigla hoy remite al Servicio Oficial de Radiotelevisión y Espectáculos. Desde el incendio, el ballet sólo actuaría de cuando en cuando sin sala fija y en pobres condiciones escénicas. Fue así que el cuerpo de baile se fue desintegrando, mucho esto debido a la emigración de los bailarines. Fue en 1985 que la bailarina Margaret Graham, en su momento figura y quien quedó a cargo de la dirección, tuvo el intento de reconstituirlo.

No obstante, fue en junio de 2010, luego de la recomposición del Auditorio, que el Presidente Pepe Mujica ofreció un contrato muy especial a Julio Bocca, una de las más grandes figuras del ballet mundial, quien se había retirado e ido a vivir a Uruguay, algo que se convirtió en un hito en la historia de la compañía, que se renovó absolutamente en su repertorio y la exhaustividad de sus métodos de trabajo. La tarea del Maestro, como lo refieren en el Sodre, no fue sencilla, ya que vino a recomponer una serie de tramas institucionales de gestión en el mundo estatal que no ahorraron ni en tensiones, así como tampoco en tremendas satisfacciones.

Julio Bocca, trabajando junto al Ballet Nacional de Uruguay. Foto: Gentileza Tarkio Films.

Julio Bocca, trabajando junto al Ballet Nacional de Uruguay. Foto: Gentileza Tarkio Films.

AVANT

Hoy el Ballet ha logrado alcanzar un nivel internacional –actualmente están de gira internacional en España-, ser foco de interés de los más talentosos estudiantes del mundo y entradas agotadas por anticipado en todas sus temporadas.

Y esta transformación es la que documentó el cineasta Juan Álvarez Neme, a través de su film “Avant”, producida por TarkioFilms, estrenada en el Festival DocsBarcelona en mayo de 2014, que este domingo 19 de octubre se presentará en Buenos Aires en el Cine Arte Multiplex (Av. Cabildo 2829, CABA) a las 18.30 horas en el marco del 14 Festival DocBuenosAires. “Lo tentaron acá, Pepe Mujica y la gente de Cultura para dirigir el Ballet Nacional, que estaba totalmente destruido. Con Julio se redescubrió una compañía. Durante 40 años se sufrió una especie de decadencia”, explica.

R: Fuiste testigo directo de este cambio en la gestión. ¿Qué fue lo que pasó exactamente?

JAN: Se dio un salto cualitativo a partir de que el ballet pasó a estar en una órbita público-privada, lo que permitió comenzar a trabajar más allá de la gran burocracia que antes dejaba un poco el avance en el camino. Tenían que comprar zapatillas y demoraban ocho meses en llegar, entre la aprobación de todos los pasos, el dinero y el hecho de que las traían. Pasar a esta modalidad permitió a esta nueva gestión tener una ejecución rápida al tener independencia económica. Creo que fue una condición muy importante que se generó para que tuviera éxito, sino no hubiese pasado.

R: ¿Te interesaba el ballet a priori de hacer este filme o fue un descubrimiento el ingreso a este mundo?

JAN: Nunca había visto ballet. Soy honesto en ese sentido. Lo que pasó es que cuando me enteré de que Julio iba a asumir la dirección de la compañía, vi, conociendo el Sodre y cómo funcionaba, que había como un escenario para presenciar un gran cambio. Se iba a dar una lucha entre la burocracia y la nueva gestión. Lo que me llamaba la atención más que nada era la idea de documentar una transformación tan grande dentro de una institución pública, que es bastante inédito por lo menos para Uruguay. Las instituciones públicas son pesadas, son aparatos grandes, un Estado que tiene muchas partes, muchos elementos, es un gran monstruo. Vi que era un escenario propicio para filmar una película que podía ser interesante, con climas que podían generar una buena historia para contar.

Foto: Gentilza Tarkio Films.

Foto: Gentilza Tarkio Films.

R: Me imagino que habrá sido complejo generar esta transformación. Nunca es sencillo movilizar estructuras y menos de tantos años.

JAN: Yo lo comparaba con una fábula. Imagináte que estás en una ciudad medieval y de pronto llegaba el caballero a salvar a la doncella. Había una cosa fabulesca en toda esta historia. La posibilidad de que llegase una gran figura, muy conocida, a un lugar que estaba bastante olvidado, le daba el tinte de héroe. El escenario tenía algunos elementos dramáticos que podían llegar a construir una historia para contar.

R: ¿Cuándo comenzaron el trabajo de filmación?

JAN:Las primeras imágenes son del 2010. Julio estaba hace un par de meses en su cargo y nos acercamos a él, le contamos la idea y en seguida dijo que sí. Nos abrió las puertas del ballet y a partir de ahí empezamos a trabajar y a conseguir financiamiento para la película. En ese momento no teníamos dinero, así que invertimos un poco de nuestro bolsillo para generar imágenes, ir construyendo un poco un discurso para luego ir a los fondos cinematográficos. Todo fue sobre ruedas, la verdad que la película en ese sentido fue un carrito aceitado que cumplió todas las expectativas para conseguir dinero y la financiamos totalmente. En otras etapas más adelante, estuvimos filmando hasta tres meses de corrido adentro del teatro.

R: Algunas imágenes, las poquitas que se pueden ver en el tráiler, me remontaron a “La Danse”, de Wiseman. ¿Fue una referencia esta película cuando te embarcaste en este proyecto?

JAN: Sin duda. “La Danse” es una referencia ineludible. Es más, todo el trabajo de Wiseman, que tiene una vida de filmar instituciones y retratar espacios de gestión o teatros, es una referencia que no puedo evitar. La forma de filmar que elegimos es muy similar. La diferencia es que estamos en un teatro tercermundista, y que eso exacerbó un poco algunos conflictos, las cosas que ves y suceden ahí. Hay cuestiones de mayor crudeza y los elementos dramáticos crecen en la cotidianeidad de la vida de los personajes. Por otro lado, la diferencia es que yo traté de crear una película de personajes, es decir, un filme donde hubiese personajes de referencia, algo más similar a una ficción. La película tiene básicamente tres patas: una es Julio, el director de la compañía y uno de los personajes principales; luego hay una bailarina, que se llama Rosina Gil, que representa el crecimiento de la compañía. En ella la película deposita el trajinar de esta compañía que está intentando superarse a sí misma para subir su nivel y estar más competitiva internacionalmente. Y la tercera pata es este escenario, este teatro en constante construcción y metamorfosis, que opera como la escenografía de esta obra. Yo lo considero un personaje también.

Otra diferencia es que filmamos obras, pero en el corte final no quedaron. Nos interesaba un poco más el trabajo que hay detrás para llegar al momento de exhibir. Es una decisión de dirección mía, editorial. Me satisface porque me parece que podés, como espectador, ir a ver un ballet y no hacía mucho sentido que eso estuviera en la película. Quería generar una experiencia diferente. Vas a ver algo que nunca viste, porque hay internas que son sumamente privadas y que nos consideramos sumamente afortunados de haber podido presenciar y filmar.

Foto: Gentileza Tarkio Films.

Foto: Gentileza Tarkio Films.

R: ¿Cómo fue la relación con Julio Bocca a lo largo de este proceso de filmación tan especial, en que lo tuvieron por protagonista en estas situaciones tan íntimas?

JAN: Encontramos una distancia justa para trabajar. Yo la verdad que lo respeto mucho, se portó muy bien con nosotros en todo el proceso de rodaje y luego también, cuando compartimos otras instancias. Creo que la capacidad que él ha tenido para reinventar su lugar de bailarín a gestor es un gran hito. Porque podés ser un gran bailarín, pero de ahí a gestionar una compañía, con todas las connotaciones que eso tiene, creo que es absolutamente admirable. Creo que fue un desafío para él y la verdad, muy exitoso. Lo admiro mucho en el sentido de su capacidad de trabajo. Es una persona que, mientras dirigía la compañía, lo veías estar en las grandes decisiones y en los pequeños detalles al mismo tiempo, con todas las variables que tiene montar un ballet. De repente estaba planeando qué se hacía tres años para adelante y después iba y le marcaba a alguien que había una mancha en el piso del tapete. Es una capacidad interesante (risas), de compromiso con lo que hace, que obviamente lo ha tenido toda su vida. Pero ha trasladado el compromiso que antes tenía con el arte y con su danza a este oficio nuevo. Y honestamente creo que lo está disfrutando, a pesar de que ha tenido sus desafíos porque dentro de todo este proceso de cambio de gestión ha lidiado con los paros, con el gremio y con otro montón de temas. Pero ahí está, con su compañía. Están pasando cosas importantes para él.

En clase, Julio y su compañía. Foto: Gentileza Tarkio Films.

En clase, Julio y su compañía. Foto: Gentileza Tarkio Films.

R: Es conocida su capacidad de trabajo y su atención al detalle.

JAN: Te cuento una anécdota: durante esta gestión hubieron dos o tres paros grandes, entre funciones. Julio siempre dijo que si él no podía hacer una función, se iba del ballet. Entonces uno de esos días, gran parte de los funcionarios del teatro no fueron a trabajar, y Julio era el que corría el telón, hacía el audio, los bailarines que no estaban bailando acomodaban a la gente en su butaca. Eso habla de un compromiso de la compañía, que estaba absolutamente a disposición del proyecto que él trajo. Fue muy lindo ver ese día, lo que estaba sucediendo.

R: Fue una vuelta de página impresionante no sólo para el ballet en Uruguay, sino que una ventana para toda la región rioplantense. El mundo de la danza mira lo que está pasando acá.

JAN: Él ha sido un llamador. Cuando él entra al Ballet Nacional, no es sólo que viene Julio Bocca, sino también vienen otros maestros, coreógrafos. Su capacidad traer gente importante genera una diferencia altísima para los bailarines. En el desafío que él se planteó estaba arriba de la mesa todo eso. Él puso su nombre y todas las relaciones que estaban detrás de él a disposición de la compañía y por suerte ella estuvo a la altura.

R: Dado que este mundo fue nuevo para vos, ¿qué te llamó la atención del ballet y sus integrantes en tanto artistas de esta disciplina tan particular?

JAN: Me fui fascinando un poco a lo largo del proceso con el trabajo de los bailarines y del ballet. Uno tiene prejuicios sobre las cosas hasta que las conoce. Sabía que es un arte que tiene un grado de dureza impresionante. Uno está forzando el cuerpo todo el tiempo a hacer cosas que no están dentro de su naturaleza. Entonces es admirable el trabajo de los bailarines para llegar a un nivel profesional. A nosotros nos cautivó estar dentro de este teatro tanto tiempo, sobre todo por un gran despliegue físico y el grado de obsesión y perfeccionismo que tienen por dar siempre más. He ido a ver un par de ballets luego de filmar la película, y hay algunas cosas que me gustan, otras que me interesan menos. Pero siento que luego de este proceso, yo salí conociendo un universo que era totalmente ajeno para mí. Siento que el ballet tiene como algunas estructuras clásicas, pero es algo que encierra mucha belleza, más allá de que a uno le gusten las obras o no. Hay una cantidad de belleza en algunas figuras que uno ve en ballet, que es increíble.

 

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