“No conozco a nadie más extraño que Rubén”: humor de color viol

Por Estefanía Lisi El Espacio “Pata de ganso” es un lugar sumamente acogedor. Tanto, que hasta cuenta con unos anfitriones inigualables: dos gatitos blancos con motas negras que dan la bienvenida a los invitados. Entre ronroneos y mimos, Olivia saluda a todo el que ingrese por la puerta, sin hacer diferencias. Mientras tanto, su compañero […]

Sábado, 20 de julio de 2013 |

Por Estefanía Lisi

El Espacio “Pata de ganso” es un lugar sumamente acogedor. Tanto, que hasta cuenta con unos anfitriones inigualables: dos gatitos blancos con motas negras que dan la bienvenida a los invitados. Entre ronroneos y mimos, Olivia saluda a todo el que ingrese por la puerta, sin hacer diferencias. Mientras tanto, su compañero macho se posa en uno de los sillones, a la espera de algunas caricias.

Así resulta ser la experiencia de esta cronista, al momento en que aguarda para ver “No conozco a nadie más extraño que Rubén”, una obra de expresión corporal dirigida por Mariana Carli. A las 23 del sábado 13 de julio y con la sala colmada, al final del escenario se distinguen los camarines y un baño, con las puertas entreabiertas, las luces encendidas y los intérpretes en su interior, a los cuchicheos. “¿Me queda bien el pelo así?”, pregunta una de las chicas, ataviada (como todos) de violeta y el cabello rizado. Se ríen y siguen preparándose para la función. Nos preguntamos si este cuadro es intencional, y al presenciar su continuidad caemos en la cuenta de que sí lo es. Rubén, sin embargo, no forma parte de esa conversación. Se pasea del baño al camarín y del camarín al baño, tal vez, nervioso.

“¿Me queda bien el pelo así?”, pregunta una de las chicas, ataviada (como todos) de violeta y el cabello rizado. Foto: Gentileza Grupo jAjA

“¿Me queda bien el pelo así?”, pregunta una de las chicas, ataviada (como todos) de violeta y el cabello rizado. Foto: Gentileza Grupo jAjA

El ambiente risueño concluye. Las ocho mujeres y el hombre se pierden en la oscuridad del escenario y ya no vemos nada más. Lentamente, en compañía de un ritmo extraño, tan extraño como Rubén, se encienden dos focos en las esquinas diagonalmente opuestas del espacio, que iluminan una figura formada por el grupo de personas. 18 piernas, como las ramas de un árbol, se entrecruzan mirando al cielorraso, inmóviles. Luego se desintegran: se arrastran en conjunto por el suelo hacia los reflectores y dan comienzo a una nueva secuencia.

Son personajes raros, sin duda: abrazan lo excéntrico, dejan que los domine por completo. Y lo manifiestan a través de actos insólitos: sin el macho de la manada, las ocho mujeres llevan a cabo movimientos contagiosos, impredecibles y llamativos.

Continúa una serie de cuadros que denotan un gran trabajo de creatividad por parte del grupo “jAjA”. El nombre les calza perfecto, porque con su carisma, talento y humor se aseguraron de robar las carcajadas de todos los espectadores.

Se puede destacar la imponente presencia de estas mujeres, tanto por sus experimentaciones en escena como por su caudal de voz, en los momentos en que se encargan musicalizar (y sonorizar) la obra. Y también, por supuesto, le añaden esa cuota de teatralidad que hace que este trabajo tenga sentido.

18 piernas, como las ramas de un árbol, se entrecruzan mirando al cielorraso, inmóviles. Foto: Gentileza Grupo jAjA

18 piernas, como las ramas de un árbol, se entrecruzan mirando al cielorraso, inmóviles. Foto: Gentileza Grupo jAjA

Las chicas vuelven a ser aquellas que cuchicheaban en los camarines: hablan solas, se cuentan secretos, bailan. Son amigas. Usan zapatos de taco y nos lo hacen saber: sus pisadas se escuchan con una fuerza exagerada. Un detalle importante es que el calzado combina con la ropa que llevan: exactamente el mismo tono lila se puede encontrar en cada zapato.

Más tarde se suma a este grupo Rubén, que aparece para ocupar un lugar difícil: el de líder. Complicado para él, con su increíble timidez e inseguridad. Pero poco a poco, con la insistencia de las chicas, lo logra: crea una tendencia. Con la melodía de una cumbia pegadiza impone un estilo propio, seguido por sus compañeras. Ellas mutan la consigna, innovan sobre un ritmo convencional y se dejan llevar por la música que las envuelve

Finalmente, las luces van perdiendo intensidad; no así sus movimientos. Una de las mujeres permanece en escena y podemos oír sus taconeos sin cesar. La oscuridad la cubre por completo, mientras escuchamos sus últimos pasos. Es el fin.

CUÁNDO Y DÓNDE

Sábados 20 y 27 de julio a las 23hs.
Espacio Cultural Pata de Ganso
Pasaje Zelaya 3122 (Abasto)
Reservas 4862-0209
Entradas: $60

Ficha técnica

Intérpretes / creadores: Antonela Santecchia, Diego Gojzman, Jimena Saud, Laura Reta, Lola Capua, Marysol Benitez, María Diaz, María Pochat y Melisa Quiroga / Música original: Daniel Figueroa / Diseño de iluminación: Mariano Arrigoni /Diseño de vestuario: JAJA / Fotografía: Alejandro Barbosa y Valentina Cao / Diseño gráfico: Paula Milano / Asistencia general: Lucia Pochat / Co-dirección original: Daniela Cuculiansky / Dirección general: Mariana Carli

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