Tara-Jean Popowich, invitada a Vortex Convention: “Enseñar es dar confianza”

Tara-Jean Popowich es la ganadora de la segunda edición de “So you think you can dance” en Canadá. Será una de las maestras que participarán en la Vortex International Dance Convention, que se realizará 29, 30 y 31 de julio de 2016, con grandes maestros internacionales en hip hop, jazz y danza contemporánea.

Sábado, 18 de junio de 2016 | Por Maria José Lavandera

Tara-Jean Popowich es toda una celebridad del baile en Estados Unidos, Canadá e… India. Es que ella es la ganadora de la segunda edición del famoso programa televisivo “So you think you can dance” versión canadiense, realizada en 2009, en el que participó a sus 20 años. Si bien, con sólo recorrer algunos de sus videos en Youtube, es posible ver una intérprete genuina y versátil, que puede llevar su estilo personal a cualquier coreografía, su técnica base es la danza contemporánea y en la que ha desarrollado su carrera como bailarina y docente desde sus 17, cuando comenzó su carrera profesional en The Source Dance Company. Sus participaciones televisivas también incluyen a las versiones china y ucraniana del programa y la versión india de “Dancing with the Stars”. En su haber figura haber coreografiado a famosos cantantes, como Elise Estrada, Pharrel Williams y Carly Rae Jepsen y ha recorrido el mundo varias veces en distintos tours.

Tara Jean Popowich

Y muy pronto traerá su talento y vocación docente por segunda vez a la Vortex International Dance Convention, que se realizará los días 29, 30 y 31 de julio de 2016 en el Sport Club, en Paraguay 2060 (CABA), en la que ofrecerá clases junto a otros tres grandes maestros y artistas: Kaelynn Harris, Jason Warley y Karina Terán, en distintas disciplinas como hip hop, jazz, danza contemporánea y técnica clásica.

En entrevista desde Londres, Tara-Jean nos contó algo de su experiencia en este trayecto que la convirtió en celebrity y que, según ella cuenta, ha logrado abrirle muchas puertas:

R: La pregunta de rigor: ¿Cómo es participar en un programa televisivo de esa envergadura y que resulta en semejante exposición pública?

Tara-Jean: Es una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Pero no sólo te forma como bailarín, sino también como persona. Si me pudieras pedir que lo hiciera de nuevo, … (risas) Fue tan duro que no creo que pudiera repetir la experiencia. La agenda es extremadamente demandante: tenés que levantarte a las 4 de la mañana, estás bailando 17 horas por día, bailás con lesiones y dolores de todo tipo y estilos que nunca has hecho antes, con 19 cámaras en tu cara y millones de personas mirando (risas). Se hace duro, pero definitivamente valió la pena.

La exposición es un poco abrumadora, pero la verdad que me siento muy afortunada, porque habitualmente los bailarines en mi disciplina no son conocidos por sus nombres, sino que son más bien un número. Cuando vas a una audición, sos el número “1.222” por el resto de tu vida. Sin embargo, luego, por estos shows, uno se hace un nombre. Entonces cuando vas a audicionar, ya dicen: ‘Ah, ahí está Tara-Jean’ y de algún modo, ya saben de lo que sos capaz, porque han podido ver algo. Es un antecedente que ayuda. Uno se encuentra en una buena posición luego de una participación en estos programas de televisión.

Gentileza Vortex.

Gentileza Vortex.

R: ¿Cómo fue el descubrimiento de la danza contemporánea en tu trayectoria? ¿Por qué elegiste esta disciplina para especializarte?

TJ: Yo vengo de una ciudad muy pequeña en el medio de Canadá, llamada Lethbridge, en Alberta. Donde yo vivía no había muchos estilos para elegir, realmente. Yo empecé cuando tenía 3 años, mi mamá simplemente me llevó a danza. Empecé con ballet, tap y jazz. Luego, cuando cumplí 13, vi algo de danza contemporánea en la tele, a Allison Holker [premiada bailarina estadounidense de danza contemporánea, que bailó en apertura y despedida de los Juegos Olímpicos en Salt Lake City en 2002], quien ahora es una de mis grandes amigas, y me quedé impactada. Dije: ‘Eso qué es, quiero aprender eso’. Así que le dije a mi maestra, y me dijo que no tenían maestros para eso. Así que supe desde una edad muy temprana que tenía que poder irme de allí para aprender otros estilos y técnicas. A los 15 fui a la Escuela de Ballet en Calgary, Alberta, y tomé clases durante dos años. Cuando cumplí 17, audicioné para The Source Dance Company en Vancouver. La audición era de Hip Hop y nunca había tomado una clase en mi vida (risas). Me acuerdo que fui vestida con mi malla y mis medias de ballet y de pronto dijeron: “Free style hip hop”. No sabía nada, así que simplemente empecé a hacer mis ejercicios de calentamiento (risas).

R: Sé que has vivido una experiencia muy particular en la India…

TJ: Fue muy extraño, porque me escribió Shiamak Davar, que es, por así decirte, el hombre más famoso de India [N. de la R.: es considerado el gran renovador de la industria del cine y del teatro en la India], vía Facebook que le encantaba mi espíritu y que por favor fuera para allá. Y usualmente no respondo mensajes por Facebook, pero eso lo ví justo y acepté de inmediato. Primero fui solamente para enseñar, después hice un pequeño comercial, y de pronto mi cantidad de alumnos se triplicó, mi cara empezó a aparecer en carteles en la calle, me ofrecían ofertas para hacer televisión, la gente que me perseguía por la calle a los llantos… y realmente yo me dije: ‘Pero acá qué pasó’ (risas). ‘¿Cómo pasó esto?’. Fue una experiencia maravillosa, me siento muy afortunada de haberla vivido, y la cultura en India me nutrió mucho. Ellos son muy agradecidos y espirituales. Cuando hice la temporada de ‘Dancing with the Stars’, pude experimentar también otra de las versiones de India: la ética de trabajo que esta gente tiene es fuera de este mundo. Te lo juro: no duermen. Yo estaba completamente agotada después de tres meses y medio de ese programa, pero no me podía quejar, porque todos estaban siempre a mil. Todos se quedan despiertos toda la noche hasta que está todo listo y perfecto. Bailábamos en pisos de cemento, no tenían los pisos flotantes; todos bailaban incluso con dolores o lesiones, pero nadie osaba quejarse. Cuando volví a Norteamérica, pude apreciar mucho más nuestros zapatos perfectos y variados, nuestros hermosos pisos flotantes de madera, todos demandando sus ocho horas de sueño diarias. En un punto, sentía que todo era casi excesivo. Me sentía preparada para bailar como sea y donde fuera. Esa experiencia me cambió muchísimo la perspectiva.

Gentileza.

Gentileza.

R: ¿Qué es lo que más te impulsa a la hora de coreografiar y bailar?

TJ: Mi estilo tiene un impulso muy pasional. Cada pieza que coreografío es algo inspirado en mi propia vida. Son pequeñas partes de mi diario íntimo, podríamos decir. Cuando bailo o hago una pieza, me propongo ser genuina. Nunca traté de forzar una coreografía, sino que primero indago en algún sentimiento o experiencia que yo haya tenido de modo que pueda transmitir eso cuando bailo.

R: He visto que una de tus actividades favoritas es dar clases y los directores de escuelas y convenciones de danza valoran mucho tu espíritu alegre, la felicidad que les transmitís a los alumnos y que te terminás convirtiendo en su “favorita”… ¿Qué es lo que te suscita la enseñanza de danza?  

TJ: (risas) ¡Gracias! Es que enseñar me llena el corazón. Cuando era más chica, me resultó muy difícil estar en situaciones donde me dieran oportunidades, viniendo de una ciudad pequeña, así que siempre me pregunto: ´si hubiera tenido a alguien que me hubiera ayudado y dado algún consejo cuando era más joven, ¿cuál hubiese sido ese consejo?´ Entonces ahora tomo eso para enseñar y trato de darles cuanto más puedo a estos jóvenes bailarines, que no sólo están buscando su oportunidad, sino también el conocimiento y los consejos para poder seguir sus sueños. Hay muchos bailarines talentosos. Si yo puedo ayudarlos y darles esa confianza extra o ese conocimiento extra que a veces hace falta, me alegra el corazón. Me encanta ver cómo mis alumnos van ganando esa confianza y animándose a más.

R: ¿Qué expectativas tenés de esta vuelta a Argentina?

TJ: La última vez que estuve en Argentina, fue muy cortito. Hablando con Karina [Terán] y Maggie [Martínez, organizadora de Vortex], les decía que realmente quería estar un poco más con los bailarines. Son muy apasionados y muy lindos bailarines, el elemento técnico de estos bailarines es muy hermoso. Quería volver. Mis expectativas son altas, porque sé que le van a poner todo y eso es exactamente lo que me gusta de los bailarines con los que trabajo.

R: Hablando entonces de consejos, ¿cuál es tu favorito?

TJ: Siempre le digo a la gente que no se dé por vencida nunca. Uno puede pasar años y años sin tener ‘esa gran audición’ que uno está esperando, pero cuando tenés un logro importante para vos y cumplís tu sueño, es la sensación más increíble del mundo. Se siente casi como magia. Y realmente todos lo pueden lograr, no importa la cantidad de dinero que tengas o el supuesto ‘talento natural’. Incluso si no puede alguien apuntar los pies apropiadamente, hay que trabajar y seguir. Todo es posible si trabajás fuerte y saber que a veces hace falta trabajar un millón de veces más fuerte, pero es posible llegar ‘ahí’. Tratar de vivir tu sueño vale la pena, porque sólo tenemos una vida.

R: Después de la visita a nuestro país, ¿qué te espera?

TJ: Luego de Argentina, iré por Ecuador y Perú. En medio, viajaré a Canada para enseñar en algunos cursos de verano. Luego haré un tour, llamado el “SP” tour, muchas ciudades, a veces dos países en un mismo fin de semana, creo que voy a vivir en aviones hasta Navidad (risas). Pero no tengo ni una queja, me encanta. Esto es por lo que he trabajado y trabajo.

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