Un poyo rojo: en el amor como en la guerra

¿Qué pasa con lo que no pasa? Seducción en clave de danza.

Sábado, 29 de marzo de 2014 | Por María José Rubin

Un beso que no podía
creerse pájaro;
un beso tímido,
que casi se hunde
cuando lo invitaron
a caminar sobre el agua.

–¡Beso de poca fe!– le grité entonces y el beso
irguió la frente, infló el pecho
caminó sobre las aguas,
se atrevió a besarme
y se creyó pájaro.

Un beso que no podía”, Sebastián Zampatti

Dicen que del amor al odio hay un solo paso, y parece que puede ser un paso de danza. Un poyo rojo, interpretada por Alfonso Barón y Luciano Rosso, con corografía de Rosso y Nicolás Poggi y dirección de Hermes Gaido, cruza lucha libre y artes marciales con géneros de la danza, mezcla humor con ternura, y deja acaso esta pregunta: ¿qué pasa con lo que no pasa?

En el escenario, sin palabras, lo que no se hace no se dice. ¿En qué se convierte toda esa energía contenida? La competencia de Un poyo rojo se despliega en muy diversos campos: la danza, la lucha y la seducción son parte de un continuum que da lugar a ambigüedades.

La radio los acompaña y los lleva: más que guiar sus movimientos, orienta el ánimo de estos dos poyos bailarines deportistas, que se buscan a toda costa y por todo camino.

Con destreza e histrionismo, Alfonso Barón y Luciano Rosso despiertan en la audiencia una risa franca con un espectáculo sumamente entretenido y de difícil categorización.

Precisos como un reloj pero de una entrega inagotable, ofrecen por sexto año consecutivo una obra vistosa a la vez que compleja, recomendable para los aficionados a la danza y el teatro, y también para los espectadores con ojo menos entrenado en este tipo de disciplinas.

Un poyo rojo. Foto: Gentileza.

Un poyo rojo. Foto: Carolina Arandia.

Foto en la Portada: Natalia Villa.

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