Ballet Metropolitano de Buenos Aires: 10 años de pasión

10 años que son mucho. Nina Zaera, Yanina Toneatto y Leo Reale, Primeras Bailarinas y Director del BMBA, repasan sus nuevos proyectos y cuentan por qué esta compañía es tan particularmente… feliz.

Miércoles, 21 de mayo de 2014 | Por Maria José Lavandera

Hay calidez en el ambiente. Y ellos son sus principales responsables. Se ríen entre ellos, se completan las respuestas, sólo entre sus miradas puede advertirse un compañerismo reconfortante. Son Leonardo Reale, Yanina Toneatto y Nina Zaera, flamante director y primeras bailarinas del Ballet Metropolitano de Buenos Aires (BMBA), una agrupación que hoy, luego de diez años de vida, ha sabido ser semillero de bailarines, hogar de otros y, gracias a todos ellos, se ha consolidado como una de las agrupaciones independientes dedicadas a la danza clásica con mayor éxito y prestigio de nuestra escena y que se ha acometido, con el tiempo, a pensarse en términos de posibilidades de difusión de la danza entre nuevos públicos.

Y ellos, a quienes la felicidad de ser parte de esta compañía a la que definen como “un equipo”, saben bien por qué el BMBA es un gran lugar para estar: “Particularmente para mí es súper importante. Yo hace siete años que estoy trabajando acá, con Leo. Casi toda la vida del ballet. Vi crecer mucha gente y que entraron en otras compañías. Y me doy cuenta que si no hubieran pasado nunca por acá, no hubiesen adquirido cierta calidad y necesidad de encontrar otra cosa más allá de hacer bien las piruetas. Personalmente me pasó a mí en otros espacios de que no se le diera importancia a las búsquedas y el trabajo artístico. Sin embargo, aquí se trata de trabajar aquello que finalmente le queda al público, que es tu trabajo interno de los personajes. Y nuestro público, que muchas veces no sabe específicamente de ballet, se lleva lo que sintió más que lo que vio. Y es más que una pirueta. Va más allá de levantar las piernas. No es un circo la danza. Es que aquello que vieron se lo lleven en el alma. Una emoción que genere algo”, cuenta Yanina, dueña de una dulzura difícil de igualar.

Yanina Toneatto y Franco Cadelago, en versión "Cascanueces". Foto: Alicia Sanguinetti.

Yanina Toneatto y Franco Cadelago, en versión “Cascanueces”. Foto: Alicia Sanguinetti.

Producido a través de la Asociación Arte y Cultura, liderada por el productor Juan Lavanga, el BMBA no sólo ha recorrido nuestro país con sus presentaciones. Hoy están invitados y a pocos días de viajar al Festival Internacional de Cali, en Colombia, entre l 1° y el 8 de junio, junto a compañías como la italiana Imperfect Dancers Company –dirigida por Walter Matteini e Ina Broeckx-, Bohemia Ballet –del Conservatorio de la Ciudad de Praga-, el Ballet Nacional Dominicano –de República Dominicana-, la más que interesante compañía canadiense de Shay Kuebler –que indaga entre el hip hop y las artes marciales-, la compañía “Larreal” del Real Conservatorio Profesional de Danza “Mariemma”, de España y la Compañía de Danza Contemporánea de Cuba, además de los anfitriones, el Incolballet

Sin embargo, no es la primera vez que figuran en marquesinas internacionales. En 2012 llegaron a los escenarios de una de las cunas del ballet: Rusia, con los bellos Julieta Paul, Elizabeth Antúnez, Miguel Klug y Martín Parrinello como bailarines invitados. Cuentan que fue una experiencia inolvidable, de la que no querían regresar. Un premio que resultó, en sus palabras, a ese trabajo focalizado en honrar el arte de la danza que llevan a cabo desde sus comienzos. Continúa Yanina: “Rusia es el epicentro del ballet, la técnica, las bailarinas perfectas. Todo un desafío. Y, sin embargo, el productor que vino a felicitarnos, dijo que le habíamos llamado la atención las chicas. Y técnicamente no habíamos hecho nada que superara a lo que ellos ya tienen, esa técnica pulcra y súper desarrollada. Pero se llevó lo que habíamos logrado transmitir, lo sanguíneo, que en ellos es distinto. Supimos trabajar y explotar eso que tenemos. La pasión es la misma, pero la materializamos de un modo completamente distinto. Las herramientas que tenemos, cómo funcionamos a nivel socio-cultural, todo eso nos condiciona. Y somos más sanguíneos y luchadores, porque todo cuesta un poco más acá. Entonces me parece que esta compañía trata de aprovechar esta lucha interna y de que la persona crezca más allá de lo técnico. Hasta el día de hoy la compañía evolucionó mucho y el hecho de estar en un festival internacional, que se nos reconozca, con mucho esfuerzo de todos, es súper valioso. Es un premio a cada uno de quienes integramos este ballet. Me parece una medallita”.  

Nina, quien fue una de las flores en el jardín de alumnas de Olga Ferri, ha integrado el Ballet del Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Aalto Ballet Theater en Alemania, es parte de la agrupación desde hace dos años, cuando llegó a instalarse de nuevo en Argentina. Para ella este regreso de la mano del BMBA fue encontrar un espacio en que todos hablaban el mismo idioma: “Siento que Rusia, Cali son premios a los 10 años que lleva trabajando esta compañía, que no porque sí llegaron a este lugar, sino por un esfuerzo, un trabajo continuo. Cuando me invitaron a bailar, sentí que había una mística en el grupo. A Leo lo conozco de antes, de cuando éramos chicos, pero hacía muchos años que no nos veíamos. Con Leo me pasa que es un apasionado de la danza y el trabajo, y yo me prendo con esa gente. A mí ahora, incluso luego de tantos años, me corre la pasión por las venas. Llegué y en seguida pude bailar con distintos partenaires –Leo, Fede Fernández, Emmanuel Vázquez, Ciro Mansilla-, compartir con Yani y otros bailarines que van y vienen, es un crecimiento. Hasta que cuelgue las puntas, voy a buscar ese crecimiento y acá encontré eso. Creo que la gira a Rusia fue una de las que más disfruté en mi vida. Hubo mucha química entre el grupo. Todos muy conectados. Estábamos 100% ahí”.

Afiche de la participación del BMBA en Rusia. En la foto, Julieta Paul. Foto: Gentileza Juan Lavanga.

Afiche de la participación del BMBA en Rusia. En la foto, Julieta Paul. Foto: Gentileza Juan Lavanga.

Y Leo, frente a estos comentarios que dan acabada idea de una compañía donde los bailarines crecen y hacen lo suyo con apoyo y pasión, no se queda atrás. Flamante director, él es una persona energética y carismática, que parece tener la sonrisa pintada. Y esto, creemos, es contagioso: “Creo que la búsqueda más importante de mi lado, más allá de que la compañía tenga nuevos integrantes cada año, yo trato de conservar la unidad del grupo. A partir de ahí se puede comenzar el trabajo. Todo lo demás se puede salvar y trabajar, pero la unidad sin duda se ve en el escenario y es lo que yo priorizo como director y trato de que los chicos se aproximen a eso”, cuenta. Explica que el trabajo del ballet es permanente, dado que tienen varias producciones al unísono: Y llegar a este festival en Cali es muy importante para el BMBA, como para mí personalmente, ya que es una vidriera internacional, así que estamos con muchas expectativas y trabajando fuerte. Al mismo tiempo, estamos con Cascanueces y la Princesas Encantadas por cuarto año consecutivo, espectáculo que permite tener a la compañía completamente entrenada, simultáneamente con la preparación de la gira”.

El repertorio para Cali

Si algo tiene esta agrupación, es versatilidad en su repertorio. Desde un neoclásico con aires folclóricos, tango en estilo contemporáneo, con coreografías exclusivas, a variaciones del más estricto estilo Petipa, pueden abarcar diversidad de obras. Y eso, justamente, es lo que mostrarán en Cali. “Está pensado un programa de raíz argentina, que nos represente bien. Llevamos “Pampa Universal”, que tiene un aire folclórico; “A Buenos Aires”, de Gustavo Mollajoli, con música de Piazzolla, y obras también como “Bastones dorados”, que es como el sello del BMBA y se hace desde hace mucho años; “Tierra y luna”, de María Rovira, que también es una obra que dejó ella para el BMBA, uno de los pocos ballets que tiene esta obra. Me parece importante que estamos llevando a Colombia dos compositores argentinos. Uno es Walter Oliverio, que es quien hizo la música de “Pampa Universal”, y Marcos “Pochi” Fernández, que va a hacer la música del dúo que está creando Margarita Fernández, llamado ‘Un instante, dos caminos’. También se presentará “La muerte del cisne”, a cargo de Nina Zaera”, comenta Leo.

"Bastones dorados". Foto: Gentileza Leo Reale.

“Bastones dorados”. Foto: Gentileza Leo Reale.


"Pañuelos al viento", una pujante obra de Leo Reale. Foto: Luis Steinberg.

“Pañuelos al viento”, una pujante obra de Leo Reale. Foto: Luis Steinberg.


"Pampa universal", con coreografía de Leo Reale y música original de Walter Oliverio, aquí en el festejo por el Día Internacional de la Danza del CAD. Foto: Antonio Fresco.

“Pampa universal”, con coreografía de Leo Reale y música original de Walter Oliverio, aquí en el festejo por el Día Internacional de la Danza del CAD. Foto: Antonio Fresco.

Nina cuenta que para ella es una pieza muy especial: “Estoy nerviosa y contenta, porque nunca la hice. A la vez es una obra que siempre quise bailar. Es un homenaje que Juan [Lavanga] quiere hacerle a Olga Ferri. Imagináte lo que siento: ella es como mi mamá artística. La tengo presente siempre y es algo intenso para mí”.

Nina Zaera junto a Cecilia Mengelle, ensayando "La muerte del cisne". Foto: Leo Reale.

Nina Zaera junto a Cecilia Mengelle, ensayando “La muerte del cisne”. Foto: Leo Reale.

Primeras bailarinas

En una compañía que se destaca por la juventud de sus integrantes, que todos los años se renuevan a partir de audiciones, el rol de Yanina y Nina como Primeras Bailarinas excede al de “bailar”. Además, para las funciones que ofrecen al público infantil, son niños que integran el elenco. Ellas saben que son “el ejemplo a seguir” por estos incipientes artistas y no evaden la responsabilidad que esto conlleva. “Me siento un poco ‘maternal’ en cierto sentido. Entiendo que mi lugar también es darles la confianza en sí mismos, constantemente intentar ayudarlos y brindar todo lo que yo fui cosechando en mi carrera, sino es muy egoísta quedárselo uno. Te encontrás con chicos que están resolviendo una obra por primera vez. Les voy aconsejando, sugiriendo, porque puedo ver cómo ayudarlos, por mi experiencia, el hecho de haber trabajado con mucha gente, de haber estado en el Ballet de Julio [Bocca], en el Ballet de Maxi [Guerra]. Me pasó mucho con Ciro [Mansilla], quien aprendió muchos dúos conmigo para bailarlos luego con otras bailarinas, y no me importó no haber bailado. Me importó que él, con la Primera Bailarina invitada, pudo desenvolverse perfectamente. Eso para mí fue hasta más importante que haber bailado. Sigo disfrutando del escenario, pero estoy constantemente mirando alrededor. No me voy de la misma manera si a los chicos les fue mal, aunque a mí me haya ido bien. Por eso me planteo este ‘sentirme responsable’. Más allá de que está Leo y él tiene su gran parte, yo estoy en muchos casos a cargo de los chicos cuando él está viajando o preparando gente para la gira. Mi trabajo de escenario es uno y después está el estar mirando a los chicos, ver si van bien, esperarlos. Una vez que adquirís eso, no lo podés hacer más a un lado, de decir, ahora me dedico a bailar y nada más”.

Y para Nina, es crucial darse cuenta de que ellos, en el día a día, también aprenden de la observación de aquellos que tienen como referentes: “Con Yani compartimos mucho una visión sobre la danza, la disciplina, la vocación, la pasión. Cuando era cuerpo de baile y luego haciendo mis primeros roles de solistas, recuerdo cómo yo miraba a las primeras bailarinas y primeros. Yo veía mucho cómo se comportaban y eran un ejemplo para mí. Ahora estando en otra posición, es importante ser un ejemplo para los más jóvenes de disciplina, alegría por el trabajo, mostrar que nunca falto a clase, que aunque te duela algo, marcás y estás presente. Me parece que es re importante para los que vienen atrás. Este es un camino que se hace paso a paso”.

***

Así de consciente es también el trabajo que llevan adelante en el marco del ciclo “Vamos al Ballet”, organizado por Ciudad Cultural Konex, para el que este año presentan “Cascanueces y el Rey de los Ratones y las Princesas Encantadas”, y uno de cuyos objetivos fundamentales es dar pasos en el camino a la difusión de la danza entre nuevos públicos. “El trabajo con los niños del estudio [Arte y Cultura] hace también que ese movimiento cultural sea aceptado muy rápidamente por el público infantil. Y es muy importante que el ballet tenga una base en los niños, algo que va a impactar en su formación y en su futuro. Por otra parte, es un hilo muy finito trabajar con chicos y para chicos. Te sacan la ficha muy rápido. Si uno no se creyó el personaje, ellos no se lo van a creer. Tenés que tener la energía allá arriba todo el tiempo. Por eso cuando una bailarina está haciendo un pasaje coreográfico y se equivoca, tenés que seguir como si nada. Acá los chicos no te perdonan. Ven magia. No entienden el margen de error que un adulto puede considerar”, aclara Leo Reale. Justamente por eso la palabra “difusión” suena hasta muy dura en relación a lo que finalmente logran, que es inspirar a los niños: “Capaz que uno, dos, tres van a empezar a estudiar danza porque me vieron bailar. Imagináte el compromiso y lo lindo que es. Bailé y desperté en alguien una pasión. A mí me pasó: quise bailar porque lo vi antes”, afirma Nina.

Pero no se trata sólo de los niños. Los adultos, que creen que llevan a sus chicos a ver “un espectáculo infantil más”, se quedan prendados del arte en escena. “Sucede que la abuela, la tía, la mamá que los lleva por divertirlos también se encuentran quizás con el ballet por primera vez en su vida. De otro modo no se hubieran acercado, por prejuicios como que el ballet es aburrido, para cierto target, para entendidos. La gente se queda agradecida, motivada”, cuenta Yanina.

***

Son 10 años

Y 10 años de historia en la danza en Argentina es haber recorrido un trecho, que no se logra sin trabajo, esfuerzo, tesón y alguien que apoye este arte contra todo obstáculo. “A mí la compañía me dio mi evolución como director. Nunca me hubiera imaginado hace diez años manejando la compañía y que hayan pasado infinidad de bailarines: Larisa Hominal, Lucas Erni, Aldana Persivatti, Julieta Paul, Elizabeth Antunez, Antenucci, Franco Cadelago, Fede Fernández, Ciro Mansilla, Genoveva Surú, Karina Olmedo, Edgardo Trabalón, Alejandro Parente, Miriam Cohelo, Vagram Ambartsoumian, Emmanuel Vázquez, Sergio Neglia, Cecilia Figaredo sólo por nombrar algunos y me quedo corto. Además, como coreógrafo pude desarrollarme muchísimo porque acá tuve la oportunidad, un lugar que me dio las posibilidades físicas, de espacio, para llevar adelante mis ideas. Creo que hace que el hecho de que la compañía pueda subsistir a lo largo del tiempo es por Juan [Lavanga], otro apasionado de la danza. Quedan muy pocos que sigan este camino. El permite tener el estudio para trabajar, crear, ensayar, que vengan nuevos elencos. Son muchas horas de trabajo, de montaje, de limpieza que lleva montar las obras, mantener una compañía. Es mucho trabajo y mucho material y es gracias a que hay una persona que está interesada en eso, que todo sale y se mantiene. Es muy importante para nosotros, porque es muy difícil hacerlo sino”, concluye Leo.

¡Por otros 10 más!

Nuevas fechas para Cascanueces

25 de mayo, 1, 15 y 22 de junio, a las 15, en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, CABA)

Entradas por Ticketek

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