Contigo a la distancia. Lugar Otro, “Family Game” y la danza en streaming

¿Cuánto importa el modo en que una obra se nos ofrece? ¿Cuánto importa el modo en que establecemos contacto con otros? La bailarina Yanina Rodolico explora y reflexiona sobre el dispositivo de transmisión a través de su puesta en evidencia con su reciente “Family Game”, en el marco del ciclo Lugar Otro organizado por Iván Haidar y realizado en septiembre.

Sábado, 12 de noviembre de 2016 | Por María José Rubin

¿Cuánto importa el modo en que accedemos a una obra? O, parecido pero distinto: ¿cuánto importa el modo en que una obra se nos ofrece? “Family Game”, de Yanina Rodolico, se estrenó en el marco de “Lugar Otro”, un ciclo de danza vía streaming que tuvo su primera edición en septiembre de 2016. El domingo 18 de septiembre a las 18 hs. la propuesta de Iván Haidar realizó su emisión inaugural a través de la web, desde la casa familiar de Yanina, a la hora de la merienda y de la charla con los familiares presentes físicamente y con los que ingresan al hogar por videollamada. Podríamos repetir la pregunta con matices: ¿cuánto importa el modo en que establecemos contacto con otros?

“Para hablar del ciclo tengo que hablar antes de ‘Lugar Propio’”, dice la voz de Iván, que me llega por los auriculares desde el otro lado del planeta. “Fue un proyecto que empecé con la intención de hacer una obra que pudiese mostrarse en distintos formatos. La desarrollé en mi casa: trabajaba con la cámara como una manera de dirigirme a mí mismo, porque estaba solo y luego quise que la vieran otras personas, entonces la mostré por videollamada. Ahí surgió lo interesante de esa conexión en vivo con gente que estaba en otro lugar y esto fue lo que luego planteé como premisa para las obras del ciclo en la convocatoria. Estar en vivo genera una adrenalina para el que baila y para el que lo ve que es diferente de ver algo grabado”.

Gentileza.

Gentileza.

La tecnología como solución cotidiana para reunir personas se convirtió en el medio para acercar un público a una obra. En ese movimiento, Yanina, que lleva años registrando e investigando la historia y el presente de su propia familia, también encontró una solución: “A mí siempre me quedó pendiente hacer que la gente fuera a la casa, no quería hacer otro videodanza [después de haber hecho “Fortunato”]. Me parece que hay algo interesante en la casa, algo que sucede ahí, pero no puedo convertirla en un teatro, porque ahí vive mi familia. Entonces Iván hizo “Lugar Propio” y yo pensé ‘claro, él lo resolvió por este lado’ y cuando me comentó sobre el ciclo sentí que era la oportunidad”.

Fortunato – Yanina Rodolico from pabloburset on Vimeo.

La escena cotidiana, la presencia de la familia, las didascalias verbalizadas: algo de lo que ocurre en “Family Game” remite al biodrama de Vivi Tellas, pero en un gesto inverso y centrado en el movimiento más que en la palabra. No es un relato familiar escenificado sino una danza de domingo que se desarrolla en su escenario habitual, transformado por el mosaico de perspectivas que construye la pieza. Yanina planta pantallas en el living y desde la ventana metafórica de la videollamada establecida en el celular puede vérsela en movimiento del otro lado de la ventana material de la casa. Aunque, por supuesto, en la superficie de la pantalla del espectador solo hay ventanas: del navegador, con seguridad, y tal vez también un bloc de notas o una planilla de cálculos, fotos de la familia, un escritorio de íconos.

Yanina Rodolico en "Family Game". Foto: Gentileza.

Yanina Rodolico en “Family Game”. Foto: Gentileza.

YR: La idea de las múltiples pantallas surgió porque no quería mostrar un solo plano, que es lo que permite el streaming, sino que quiero mostrar otras cosas que están pasando, otros planos. Ahí empecé a jugar con las videollamadas. Toda situación comunicacional, aunque sea íntima o familiar, por estar atravesada por la tecnología es una circunstancia pública, hace un cierto recorte. Para mí era como una forma de volver a la prehistoria de la edición, cuando hacían el corte del film con algo que acá es otra pantalla, esto que dice Iván, “atado con alambre”.

Las entrevistas con Iván y Yanina se hicieron por separado, pero ellos dialogan en palabras tanto como lo hacen con sus obras. En efecto, Iván mencionó algo sobre alambres atados cuando habló sobre la reciente mutación de “Lugar Propio” hacia “Lugar Monstruo”. Ocurrió primero en el auditorio de la Facultad de Bellas Artes, en La Plata y ocurrirá de nuevo el domingo 13 de noviembre a las 19.30 hs. en El Cultural San Martín, durante Noviembre Electrónico 2016.

IH: Lo primero que hago es observar el espacio, lo miro mucho para trabajar con él. Una de las cosas que se mantiene es que siempre estoy solo, esa es una decisión importante. Prescindo de técnicos, de iluminadores, hago todo yo. Incluso en septiembre hice entrar a la gente yo mismo. También trasladé un poco de mi casa a ese espacio, llevé algunos electrodomésticos. Había una estética de tecnología que parecía muy compleja pero que a la vez es trucha, son cables y alambres que se atan con otras cosas. Sigue siendo este ser que se va transformando y se trepa por todos lados, camina por todos los lugares por los que puede: las paredes, el techo…

Como el Iván de “Lugar Otro”/”Lugar Monstruo”, la Yanina de “Family Game” camina por las paredes, se sube a la silla y a la mesa, trepa por la baranda de la escalera (aunque en la emisión del 18 de septiembre no lo hizo, el registro de ensayos que circula lo comprueba). Ella, sin embargo, no está sola. Cuando la videollamada ingresa a la escena, las redes de información que vinculan al público con la obra se hacen explícitas.

YR: La tecnología hoy está invadiendo sigilosamente todas las familias, las casas, los cuerpos y es indisociable de lo sensible: mi abuela tiene dos hijas que viven afuera, familia en Italia, entonces a los 85 decide empezar a ver qué esto de la teleconferencia y las redes sociales. Hay algo de la distancia pero también hay algo hecho carne de la cercanía.

Además de esa cercanía a la distancia, “Family Game” también escenifica el contacto directo, piel a piel, ese que constituye el hiato cada vez más pequeño y a la vez más denso que la tecnología no logra salvar. Luego de su solo en el patio, en el que su cuerpo se contagia de esos movimientos que el suelo de la infancia inspiraba bajo las plantas de sus pies, la nieta vuelve al comedor y se reúne con la abuela: se para detrás de la silla donde está sentada, trepa por el respaldo, rola sobre ella, se deja recibir por la mesa. Se miran, se acarician, cada una con su danza para la otra.

Yanina Rodolico en "Family Game". Foto: Gentileza.

Yanina Rodolico en “Family Game”. Foto: Gentileza.

“¿Cuánta información aloja un cuerpo en movimiento acerca de otro cuerpo que se transforma en quietud? Una es el pasado de la otra y el presente las enlaza a través de un hilo cada vez más fino”. Yanina me lee su texto sobre la obra y luego me explica:

YR: Ella está perdiendo la memoria, cada vez sabe menos de mi vida, le aporto menos información; la instancia de comunicación verbal es cada vez más acotada y entonces nos queda esto: [se vuelve a leer] “El reconocimiento de la carne del otro mantiene actualizada la memoria y sostiene el amor insoslayable”. En ese instante en que los cuerpos se tocaron, se reconocieron y eso sucede. Para mí, eso es danza, el efecto del afecto en esos cuerpos, en una corporalidad escénica.

Sobre el futuro, el rol central que juega la tecnología y la importancia de optimizar tanto el uso como la disponibilidad de los recursos, Yanina e Iván dicen:

IH: Mi objetivo es que el proyecto se profesionalice y para eso hace falta presupuesto para que la cuestión técnica funcione bien. En esta primera edición hubo mucha complejidad porque cada obra tenía sus dispositivos para tomar las imágenes y a eso se suma la parte de la transmisión. Todo tiene que funcionar muy bien para que se pueda ver cada obra.

YR: Sí, eso es algo que yo quiero seguir explorando, saber cómo funciona. Family Game necesitó un poco más, además de la base de transmisión: una de las necesidades básicas es que haya buena internet, porque tiene que haber tres videollamadas al mismo tiempo.

IH: Mi intención es que ahora cada creador siga con su obra por el camino que quiera, me gustaría que las obras sigan teniendo vida. Algunos están entusiasmados con la idea de hacer un segundo ciclo para volver a presentar las obras en streaming.

YR: Para mí esto tiene que seguir pasando, con este formato, aunque sea un tiempo más. “Family Game” es la unión de muchas variables en un momento dado: si todas suceden y están disponibles, sí. Hay algo del vivo, nada va a mejorar el momento presente y la interacción entre los que estuvimos en ese momento.

Pantalla sobre pantalla junto a pantalla, unas dentro de otras, todas conectadas entre sí, un poco como los párrafos de esta nota. Las múltiples ventanas de la escena (las luminosas y las arquitectónicas de la casa) multiplican las dos dimensiones a las que accede el espectador: generan una profundidad de campo digital, no solo por el soporte en el que se encuentran, sino también por esa dinámica de cajas chinas que denuncian la distancia acercando las imágenes. Cuanto más de cerca se ve la bailarina distante, más evidente resulta la brecha que la separa del “ojo cero” de la transmisión: ese que incluye a todas las otras pantallas y ventanas de la casa que componen la escena.

YR: Al no ver a la gente, te sentís lejano y cercano a la vez, se vuelve inconmensurable, hay una incertidumbre muy grande. Hay algo diferente de cuando estás en escena. Hay otro tipo de cercanía, para mí hubo un encuentro, no solamente porque nos encontramos todos a tal hora y en tal plataforma, sino en otro sentido, pasó por otro lado, la gente se sintió interpelada de otra manera, jugamos con generar empatía y mucha gente sintió que entraba en ese lugar.

La facilidad de no necesitar transportarse hacia otro lugar entraña una dificultad: la de hacer lugar en el flujo de la vida cotidiana para acceder a una transmisión disponible en los objetos tecnológicos más imprescindibles y, por ello, más banales. Celulares, tablets, computadoras: las herramientas en las que ocio, trabajo y estudio adelgazan sus fronteras, en las que todo está disponible en todo momento. Con ellas hay que abrir una instancia diferente, ajustarse a un horario acotado y recrear, de alguna manera, el efecto de las luces y las butacas para instaurar un orden diferente de las cosas; trazar en la cinta continua de la existencia un rectángulo propio, la caja china más grande de todas, en las que puedan insertarse esos 15 minutos de cajas y rectángulos otros.

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