El Espejo: ¿Amigo o Traicionero de los Bailarines?

El espejo toma a veces un protagonismo desmedido en el entrenamiento de un bailarín. A veces es necesario repensar la relación con él, para volver a sentir el cuerpo.

jueves, 02 de noviembre de 2017 |

Por Victoria Mazari (*)

Nuestro entrenamiento como artistas está lleno de elementos que, al igual que en cualquier actividad, acompañan nuestro aprendizaje y progreso durante toda la vida. Para un artista del movimiento, el suelo, la barra y el espejo son compañeros diarios con los que trabajamos y a veces lidiamos.

Hoy hablaremos del espejo, ese que nos ve pasar cada día y que nos muestra un reflejo de nosotros mismos, pero ¿qué nos muestra?

Si alguien preguntara por qué trabajamos con espejo la explicación sería que tanto alumnos como maestros nos valemos de él para ver un poco más, para reconocer aquello que nuestro cuerpo aún no puede reconocer mediante la sensación, para revisar formas, líneas, frentes y perfiles; el espejo nos muestra qué verá el público. Y a partir de esta explicación podríamos preguntarnos: ¿de qué otras formas un espejo tiene injerencia en nuestro día a día?

El espejo debe ser una herramienta de trabajo, no un tirano para los bailarines. Foto: Sabrina Burgos \ Modelo: Sol Caime.

La imagen que formulamos de nosotros mismos es absolutamente subjetiva, permeable a cualquier factor externo que nos acompañe a nuestra clase, ya sea lo que nos pusimos, cuan cansados estamos o cómo nos sentimos física y emotivamente; todas esas sensaciones que acarreamos hasta la sala rebotan en el espejo y nos dan la falsa sensación de que es así como somos. Entonces podríamos concluir en que el espejo nos devuelve la imagen que nuestra subjetividad quiere encontrar en él, y es ahí donde nos cruzamos con el planteo que dispara esta nota: ¿amigo o traicionero?

Debemos entender que el espejo está ahí como un elemento de ayuda. Es difícil resistirse a la tentación de mirar, de chequear todo el tiempo cómo se ve lo que estamos haciendo, pero la sensibilidad de un artista requiere de un nivel de percepción propia para la cual el espejo no nos entrena. Por el contrario, cuando nos miramos en el espejo ponemos la energía afuera, como si estuviéramos mirando a otro, y nuestra energía tiene que estar en nosotros mismos, en escuchar la música, en nuestro contacto con el suelo, nuestra dirección en el espacio, la coordinación, la respiración y atención a las correcciones que el maestro que tenemos enfrente nos indica.

Y en este último punto quisiera detenerme, porque es tarea del maestro y del alumno forjar un vínculo de confianza en el cual quien está aprendiendo confíe en la precisión de las correcciones de su maestro, de modo de comenzar a dirigir la sensibilidad al sentir el trabajo del movimiento en el cuerpo, sin la constante necesidad de corroborar en el reflejo que el espejo devuelve si, según la subjetividad el alumno, lo que hace está bien o está mal.

Foto: Sabrina Burgos \\ Modelo: Sol Caime

Es tarea del maestro que está frente a la clase hablar sobre ese tema, poner al espejo en este lugar de objeto colaborador y no de parte fundamental de la clase. Es absolutamente enriquecedor hacer de vez en cuando la clase de espaldas al espejo, encontrarse únicamente con la imagen interna de nosotros mismos, sin juzgarnos como ejecutantes, sin compararnos con otros compañeros. Como siempre decimos, cada uno tiene su tiempo de aprendizaje, sus puntos débiles y sus virtudes. No hay bailarín perfecto. El espejo debe ser herramienta y no tirano de nuestro arte. Su objetivo es usar su reflejo a conciencia para trabajar con ellas y no volverlas en nuestra contra.

Victoria Mazari. Foto: Carlos Villamayor.

Me gustaría, para terminar citar unas palabras del Maestro Maurice Béjart en su libro, el cual recomiendo en su totalidad, “Cartas a un joven bailarín”:

“Cuando entras al estudio, el espejo viene a ti. Se pega a ti, te aspira, te traga, te devora. Eres feliz si lo miras. En él crees verte. (…)

Es un traidor. (…) En ese espejo sólo ves lo que tú quieres ver, y lo que quieres ver no eres tú, es lo que quisieras ser. Entonces en el espejo una sonrisa y luego pasa.

Ahora allí, en medio de la frente, arriba de las cejas hay un punto, ¿lo ves? Bien, allí tienes tu espejo interno, un espejo del espíritu y del corazón.

Ése es al que debes despertar, ése es el trabajo. Sustituir al espejo que te espera sobre la pared para hundirte en tu laberinto, donde te pierdes, sustituir ese espejo por el verdadero espejo, que es también una cosa mental, pero por ese espejo podrás ver. (…)

Estás en la sala, tu mirada va hacia un punto, tan lejos como puedes, donde se sitúa un horizonte imaginario. Pero justo antes de ese horizonte, está la proyección de tu espejo interior,  allí te ves tal como eres.

Haz tu ejercicio y mira en el espejo de la concentración, en el verdadero espejo.”  

Fotos: Sabrina Burgos | Modelo: Sol Caime

__

(*) 

 Victoria Mazari fue alumna de la Escuela Municipal de Danza Norma Fontenla y del gran Maestro y bailarín Ruben Chayan. Bajo su tutela ganó concursos provinciales e internacionales. Formó parte del Ballet Juvenil de Mar del Plata dirigido por Chayan. Obtuvo beca de estudio en la Fundación Julio Bocca. Integró el Grupo La Rayuela y el Ballet Neoclásico de Buenos Aires. Fue alumna del maestro Alfredo Gurquel y Juana Lederer e integró el Grupo de Danza que ellos dirigían. También integró la Compañía Expresarte Danza-Teatro. Desde 2011 integra el Ballet Metropolitano de Buenos Aires, con el que ha realizado diferentes giras por el país, Chile, Uruguay y conformó parte del elenco que el MET llevó a su primera gira en Rusia en 2012. Fue integrante de las tres temporadas que esta compañía realizó con mucho éxito en C.C. Konex. Dirige la compañía Danseur de Danza-Teatro, fundada en 2013, y con la cual ya ha realizado más de 10 funciones y se prepara para una nueva temporada.

Desde 2006 se desempeña como maestra de Danza Clásica con especialidad en Técnica de Puntas y Elongación y Preparación Física, siendo su principal sede BAYRES Estudio de Arte. Desde 2009 dicta Clases Especiales de Técnica de Puntas.

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