Kim Jae Duk en la Argentina: una visita con traducciones múltiples

El pasado mes de marzo de 2015, en el marco de la celebración por el 50º aniversario de la inmigración coreana en la Argentina, llegó a nuestro país el bailarín y coreógrafo coreano Kim Jae Duk y su visita estuvo signada por la cuestión de la traducción. Con un cronograma ajustado, el director de la Modern Table Dance Company se las ingenió para dar una clase magistral con la Compañía de Danza Contemporánea de la UNA (Universidad Nacional de las Artes) y preparar con la CNDC (Compañía Nacional de Danza Contemporánea) una obra de su autoría: Tensión espacial.

Domingo, 31 de Mayo de 2015 | Por María José Rubin

Tensión espacial, una conexión Seúl-San Telmo

Con apenas tres semanas de ensayos, el paso de Jim Jae Duk -por segunda vez consecutuva entre 2014 y 2015- por la antigua Biblioteca Nacional (hoy, Centro Nacional de la Música y la Danza), en el barrio de San Telmo, dio a luz una obra tan intensa como habrá sido, se puede suponer, esa veintena de días que tuvo la compañía para abordar la pieza. El resultado fue sorprendente: aún dejando de lado el vértigo de preparar una función en tan poco tiempo, los integrantes de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea (CNDC) dieron una nueva muestra de la destreza, la resistencia, la calidad y flexibilidad interpretativa (como si quedara alguna duda) de las que son capaces.

Dejando de lado la instancia de traducción más obvia (del coreano al español, y de regreso al coreano), aunque no menos interesante y clave en esta visita, se evidencia en escena la traducción entre culturas, la cualidad formal del movimiento que dejan percibir una nota oriental recurrente. El cantante solista especializado en Pansori (narración musical coreana) Seung Jun Jeong fue el médium que subió a la escena la sonoridad de la lengua coreana con su interpretación en vivo.

Ensayo con Jim Jae Duk, con los bailarines de la CNDC. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

Ensayo con Jim Jae Duk, con los bailarines de la CNDC. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

La coreografía de Jae Duk genera atmósferas densas (tensas, si atendemos a la hipótesis del título) por dos vías: en un extremo, el movimiento contundente, filoso, acelerado, repetido hasta el cansancio; en el otro, la quietud, el silencio, la espera. En el camino, un punto de encuentro: el agotamiento manifiesto, exagerado en la respiración y el tono decreciente de la musculatura, tanto más dramático cuanto que se suma a las frentes perladas de sudor (este surgido sin artificio) que se distinguen con claridad en el espacio amplio pero aun íntimo de la sala Williams.

Sobre esta vivencia pudimos hablar con el propio Kim Jae Duk, que nos expresó su perspectiva en relación con la visita y el trabajo en Buenos Aires. “Fue una gran experiencia poder compartir estas semanas con la Compañía Nacional de Danza Contemporánea”, nos cuenta. “Desde luego, no fue fácil por la barrera del idioma y quizás por la diferencia cultural. Además, el tiempo era escaso: teníamos solo tres semanas para llegar a las funciones, tuve que dirigir ensayos intensivos. Por eso me esforcé en aprender algunas palabras en castellano para comunicarme con ellos, pero mirando sus ojos y con el lenguaje de los cuerpos funcionamos bien. Creo que este tipo de intercambios, aunque pueden parecer insignificantes por el corto tiempo, refuerza las relaciones entre nuestras culturas. Así, pudimos avanzar con más ganas. También estoy muy agradecido por el apoyo total del equipo técnico. Durante todo el tiempo de trabajo estuvieron a mi lado dos coreógrafos ayudantes de la CNDC -Ramiro y Agustina- además del director de sonido y el director de escenario, y Gustavo Maris, el director actual de la CNDC”, indica.

"Con las manos en la masa". A Jim Jae Duk le gusta involucrarse plenamente con los bailarines de sus producciones. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

“Con las manos en la masa”. A Jim Jae Duk le gusta involucrarse plenamente con los bailarines de sus producciones. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

R: ¿Qué aspectos consideraste fundamentales para transmitir a la compañía?

JJD: Quería lograr una comprensión objetiva entre todos; para crear en conjunto necesitamos estar de acuerdo con la definición de movimientos. Imagínese una patada: es simplemente una patada, pero cada uno lo hace de forma distinta. Yo creo que para llegar a un punto verdaderamente creativo, y para poder lograr una armonía perfecta, para una compañía es importante definir el movimiento que realizan sus integrantes incluso hasta el ángulo de tobillo.

Puede parecer a veces que se niega el carácter individual en el trabajo grupal, pero si un bailarín puede llegar al movimiento en acuerdo preciso con su compañero, tiene una infinita posibilidad de desarrollarse en lo subjetivo.

Me esforcé en la comunicación para lograr ese acuerdo puntual. Sin embargo, hay cosas que no se pueden definir ni explicar verbalmente. Entonces, les mostraba cómo hacerlo con el cuerpo. Al final, siempre buscábamos un acuerdo.

El salón de clases y el escenario: instancias para el despliegue técnico y estilístico

Durante su estadía en la Argentina, Kim Jae Duk también ofreció una clase magistral producida por el Korea Arts Management Service (KAMS) dentro del programa NEXT, y organizada por el Departamento de Artes del Movimiento de la UNA y el Centro Cultural Coreano, con el apoyo del Ministerio de Cultura, Deporte y Turismo de Corea. Tanto en la clase como en la obra “quise mostrar el proceso de preparar los movimientos y los desplazamientos rápidos, formas variables de expresión. Quería compartir con los bailarines la importancia de esto. Pero no sólo con los bailarines: creo que, al final, la fuerza que viene del interior de uno es igual a la fuerza que encontramos en la sociedad, y eso quería mostrárselo al público. Espero que el público argentino se haya llevado una buena impresión con lo que vivió”.

"Tensión espacial", de Jim Jae Duk, por los bailarines de la CNDC. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

“Tensión espacial”, de Jim Jae Duk, por los bailarines de la CNDC. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

Acerca de su técnica y estilo particulares, Kim hace énfasis en la importancia de “demostrar la conexión de líneas curvas con movimientos dinámicos y pausas. Cada uno crea en su interior varias líneas durante un momento, sea una pausa o en pleno movimiento. El abdomen, el pecho, la espalda, las ondulaciones de los brazos, son cuestiones importantes. Todo eso sometido a empujones y tracciones: hacer del cuerpo vivo algo exageradamente vivo. Que se sienta así, tanto en los estados de calma como en los despliegues de fervor”. Sin dudas, este fue un aspecto muy explorado por Tensión espacial, que en todo momento puso en primer plano el carácter vivo y presente de los cuerpos sobre el escenario.

Traducir, enseñar, crear y otra vez traducir

La traducción en el trabajo de Kim Jae Duk está presente aunque no le hablemos en español. Como bailarín y coreógrafo, se declara en constante búsqueda de una comunicación más eficiente para comunicar a ambas figuras del proceso creativo. “Busco un método más práctico para crear coreografías, porque la comunicación irracional genera malentendidos entre el coreográfo y los bailarines”, reflexiona, “y se suele entrar en crisis de manera fácil. Por ejemplo, una media: un coreógrafo con la media puesta enseña a los bailarines sin medias. Entonces, los bailarines no pueden absorber al máximo. Nunca es lo mismo. Los bailarines deberían subir al escenario al igual que el coreógrafo. Es un ejemplo sencillo. Soy coreógrafo y soy bailarín: mi tarea es buscar un modo más eficiente para mejorar el diálogo y para llegar a un punto de acuerdo entre coreógrafos y bailarines”.

Jae Duk también despliega su creatividad en el ámbito musical, una práctica que se encuentra con su hacer coreográfico sobre el escenario: “Compongo la música de mis obras, intento inspirarme en lo que se respira en cada país que visito y crear algo original para cada caso”.

Trabajo en conjunto. Para Jim Jae Duk un bailarín que puede encontrar acuerdo con sus compañeros, desarrolla su subjetividad. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

Trabajo en conjunto. Para Jim Jae Duk un bailarín que puede encontrar acuerdo con sus compañeros, desarrolla su subjetividad. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

Nos despedimos con una pregunta narcisista pero necesaria: ¿qué vieron sus ojos orientales durante el paso por nuestro país? “El trabajo con la CNDC fue muy distinto al trabajo con bailarines brasileños con los que trabajé tiempo atrás. Antes pensaba que el trabajo en América Latina sería similar en cada país, pero veo que tienen muchas diferencias. Lo más interesante fue que a veces sentí que parecían asiáticos en sus movimientos. En The Human Expression Dance Company (T.H.E), con la que trabajo en Singapur, hay bailarines de todas partes de Asia, Indonesia, Japón, China y Singapur. A través de ese trabajo, llegué a tener una perspectiva nueva de Asia, y me apasiona expresar rasgos y características asiáticas en las obras. Creo que es inevitable tener una costumbre común dentro de Asia, porque hay cosas que culturalmente compartimos. Me sorprendió que los bailarines argentinos pudiera absorber cierto espíritu cultural asiático de manera tan veloz. (Los argentinos) son muy modernos, pero no pierden su propio estilo. Hay bailarines muy habilidosos de alta capacidad. Son instintivos. Capturan rápido las formas y hasta los ángulos del movimiento. Simplemente lo sienten y lo bailan. Me inspiran sus instintos y me han brindado más ganas de seguir experimentando en Argentina”.

La CNDC, en plena tensión espacial... de  Jim Jae Duk. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

La CNDC, en plena tensión espacial… de Jim Jae Duk. Foto: Gentileza Embajada de Corea.

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