MORA GODOY BRILLO CON SU AMOR TANGUERO

La bailarina y coreógrafa argentina Mora Godoy hizo de las suyas con su compañía, en plena 9 de Julio –¿casi su hábitat natural?-, el domingo 20, con sus tangos tan sensuales como pegadizos al cuerpo. Milongas, una cucharada de salsa, una pizca de Proyecto Gotan –con su fusión electrónica-, un puñado de Piazzolla, mucho brillo y taco aguja construyen su espectáculo “Amor […]

Martes, 22 de enero de 2013 |

La bailarina y coreógrafa argentina Mora Godoy hizo de las suyas con su compañía, en plena 9 de Julio –¿casi su hábitat natural?-, el domingo 20, con sus tangos tan sensuales como pegadizos al cuerpo. Milongas, una cucharada de salsa, una pizca de Proyecto Gotan –con su fusión electrónica-, un puñado de Piazzolla, mucho brillo y taco aguja construyen su espectáculo “Amor Tango”, que logró atraer una multitud de casi 25.000 personas, y que ha recorrido casi 30 países. De hecho, a principios de enero estuvo presentándose nada menos que en Shanghai (China).

Un tanguito sensual…

Inicialmente, bailaron tres parejas de bailarines que la propia Mora eligió durante una serie de castings que realizó en 2012 a lo largo del país  -San Juan, Salta, Jujuy, Santa Fe, Rosario, Córdoba y Mar del Plata- para buscar nuevos talentos que pudieran integrarse en sus shows. Luego, se presentó la pareja ganadora del Mundial de Tango 2012, integrada por el argentino Cristian Sosa y la uruguaya María Noel Sciuto, ambos residentes en Buenos Aires.

La fusión arrebata la melancolía

El espectáculo, organizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad en el marco de sus actividades oficiales para el verano, se extendió alrededor de una hora y media de altas dosis de pasión, en una danza elástica, casi acrobática, que se intercaló con intensos momentos de interpretación dramática, enrevesado en los temas favoritos de la música de arrabal, como el abandono y el amor contrariado, así como con escenas pintorescas,  con reminiscencias de conventillo y faldas con delantal, y un glamour brillante con gusto candombero y salsero.

Mora Godoy, quien tiene una fuerte formación clásica –fue discípula de Olga Ferri y Enrique Lommi y alumna del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón-, hace uso de esas herramientas para ofrecer a su baile las dosis exactas de delicadeza y sensualidad, elasticidad y carácter. La gran Olga solía admirar de Mora, comentándolo en sus clases, su capacidad para aprovechar sus capacidades para potenciar el estilo y desafiarlo, sin corromperlo. Ella ha comentado, en conferencia de prensa al anunciarse este show, que su objetivo era remover al tango algo su polvo melancólico.

Y sí. Su espectáculo tiene un magnetismo algo mágico: los asistentes –entre quienes hubo muchos turistas- vivaron por bises. Cerca de las 22 horas, la luna brillaba sobre el empedrado porteño –tan caro al mito tanguero- y a través de él se iban repiqueteando miles de pies contagiados de los ritmos de este amor que la gran bailarina sabe tan bien transmitir.

 

Por María José Lavandera

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