Consejos para empezar con las zapatillas de punta

Victoria Mazari, bailarina profesional y docente especializada en técnica de puntas, ofrece algunos tips y consejos ineludibles para que niñas y adolescentes principiantes tengan una buena experiencia con sus zapatillas de punta.

Lunes, 05 de mayo de 2014 |

Por Victoria Mazari (*)

Empezar a utilizar las zapatillas de punta es algo así como un rito de iniciación para la mayoría de las jóvenes estudiantes de ballet. No obstante, no puede hacerse de cualquier forma ni a cualquier precio. Es muy necesario ser responsable, paciente y consciente a través del trabajo constante y progresivo que requiere el aprendizaje de su uso. Aquí, algunos conceptos importantes a tener en cuenta:

¿Cuándo sería conveniente comenzar con las zapatillas de punta?

Lo fundamental es que haya un maestro que guíe y que haga un seguimiento del trabajo de la alumna en cuestión. Es absolutamente necesario tener resueltas la fortaleza muscular y articular, tanto como aspectos técnicos ineludibles para evitar lesiones que, en el caso de una niña, pueden acarrear complicaciones de por vida. Si hay, por ejemplo, una labor de rotación o de colocación no resuelta, no es aconsejable comenzar con el trabajo de puntas. Esto conlleva hacer un trabajo sólido y consciente que guíe el progreso en la utilización de las zapatillas de punta.

En el caso de las más pequeñas, no deben quemarse etapas: es imprescindible que el maestro considere el momento de madurez ósea y el desarrollo de la potencia muscular de la alumna, lo cual implica identificar qué fortaleza tienen las articulaciones, los cartílagos y la musculatura. Con las niñas es absolutamente necesario tener en cuenta los niveles de maduración física.

Si bien existe un consenso respecto de la edad cronológica en la que es más seguro que las niñas puedan utilizar las puntas sin riesgos – lo ideal sería entre los 10 y los 12 años-, es un concepto relativo: hay nenas que tienen más fuerza en las piernas que otras y no tiene esto que ver con la edad que tengan específicamente, sino con una cuestión del trabajo técnico, el tipo y la cantidad de entrenamiento, así como también con cuestiones genéticas. Por ejemplo, qué forma tienen sus piernas: las bailarinas que tienen las piernas curvas, tienden a tener menos fuerza, porque también tienen mayor elasticidad. Si una nena tiene las piernas demasiado elásticas y blandas, por más que haya alcanzado la edad adecuada para usar las puntas, será necesario esperar un poco más hasta que fortalezca sus extremidades, así como también logre un trabajo de consolidación de su cuerpo y elaboración de su propio eje. Será necesario trabajar tobillos, rodillas, caderas, torso, de modo que pueda sostenerse sobre las puntas sin riesgos tanto para el presente como para el futuro. El cuerpo es como una torre: si alguna de sus partes está torcida o descolocada, no voy a poder trabajar bien sobre las puntas de mis pies. Si tengo la cadera fuera de lugar, por más que mis piernas y mi espalda estén fuertes, va a ser imposible mantener el equilibrio.

Cuando se trata de adolescentes principiantes –de 15 años en adelante-, la evaluación para considerar la utilización de las puntas responde absolutamente a una cuestión técnica. Esto implica observar si la alumna tiene un relevé alto y correcto para su tipo de cuerpo y de pierna, si realiza un buen trabajo de rodillas, de traslado del peso al medio del cuerpo manteniendo su eje, en la colocación de la cadera, entre otras cuestiones, de modo que incurra en una utilización sana y aprovechable de las zapatillas de punta. Vale aclarar que, en estos casos, el estar preparada técnicamente no quiere decir tener absolutamente todo resuelto, pero sí importa que estén trabajando bien. Ya es un buen signo para comenzar. El cuerpo, en estos casos, está articular y muscularmente preparado para sostenerse sobre las puntas: su ejercitación no desembocará en algún desorden físico que luego las afecte el resto de sus vidas.

Es relevante además un factor en relación a la madurez emocional: es preciso advertir que la estudiante va a atender seriamente consejos, correcciones y no va a intentar hacer cosas, por su cuenta, para las que no esté preparada. La idea es confiar en el maestro y seguir sus instrucciones: aprender a usar las puntas conlleva atravesar un proceso de etapas. Puede ser peligroso que, por ansiedad, se intenten hacer poses o piruetas para las que todavía no están listas y sin supervisión.

¿Cómo comprar un par de zapatillas de punta?

No es conveniente hacerlo solo o decidiendo en el lugar de compra. Hoy existen diversas opciones que contemplan el tipo de pie y el nivel de la alumna, entre otras cuestiones. Siempre es preciso conversar con el maestro antes de hacer la compra para definir las características de las zapatillas que son adecuadas para cada quien: se trata de un trabajo intenso y que amerita una decisión consciente y cuidada.

Utilizando una analogía, podríamos decir que usar las puntas es como hacer pesas en un gimnasio: si el peso o el modo en que se levantan es equivocado, el ejercicio te puede hacer mal.

Ciertas cosas esenciales que uno tiene que saber para comprarlas:

1)      El tipo de capellada, que es la parte de la zapatilla que cubre los dedos: debe ser adecuada para el tipo de pie. No todas las puntas son iguales, tal como no hay pies iguales. Es preciso que el maestro indique qué altura de capellada es conveniente según el tipo de pie de que se trate.

2)      Cuán blandas o reforzadas tienen que estar: cuando uno está empezando, esto no es tan importante. La medida para saber si la zapatilla es correcta responde a la posibilidad que se tenga de “llegar a los dedos” cuando uno se para sobre la punta: si cuando la vas a comprar, no te podés subir a los dedos, no funciona. Uno debe poder “pisar” con el dedo gordo en el piso.

3)      La zapatilla debe funcionar como “un guantecito”, al igual que la mediapunta: si te quedan grandes, el pie no va a poder trabajar correctamente en el ascenso; si te quedan chicas, los dedos van a estar apretados y no se va a poder trabajar correctamente desde la mediapunta ni sentir las falanges.

4)      Es imprescindible que las zapatillas tengan elástico y cintas. Las cintas no son un adorno: quedan bonitas, pero su función es fundamentalmente proteger los tobillos. El agarre que producen estos elementos te protege en caso de doblarte un pie. Un principiante no puede no usar cintas y deben estar ubicadas correctamente a la altura del arco y atárselas con los cruces adecuados. Estas cuestiones también deben ser explicadas por el maestro. Hay algunas profesionales que sólo usan elástico, pero ellas tienen años de carrera y saben exactamente lo que hacen.

Victoria Mazari: Es imprescindible realizar un riguroso trabajo técnico para lograr un buen uso de las puntas. Foto: Gentileza V, Mazari.

Victoria Mazari: Es imprescindible realizar un riguroso trabajo técnico para lograr un buen uso de las puntas. Foto: Gentileza V. Mazari.

¿Se pueden usar puntas sólo para “entrenar”?

Una baila en punta, pero también ejercitar en puntas puede servir de entrenamiento. A veces, el objetivo de una chica que baila contemporáneo es tomar clases de clásico para tener una buena base técnica y ejercitarse. Un buen trabajo de puntas fortalece los pies, los gemelos, ayuda a la rotación, permite una mayor elevación de tu centro –para usar puntas es preciso “alivianarse” mucho más que en mediapunta o en planta-. La punta funciona así como una herramienta para mejorar la fuerza de los pies y las piernas, así como también la colocación de ellas.

He visto a lo largo de mis clases de técnica de punta que muchas de mis alumnas van mejorando algunos ejercicios en mediapunta cuando comienzan a usar las puntas, tales como el estiramiento de los empeines o la rotación de los pies. Además, algunos ejercicios adquieren una nueva lógica para ellas, que, incluso, frente a la gran fuerza que demandan las puntas, tienden a serles más fáciles.

¿Es conveniente entrenar en casa?

Si recién empezás con las puntas, tengas la edad que tengas, no es bueno hacer ejercicios en casa sin control de tu maestro. Existe el riesgo de doblarte un pie, apretar el arco o empujar el empeine de más y apretar mucho los cuádriceps, cosas que, en el entusiasmo, provocan lesiones. Lo ideal en estos casos es consultar con el maestro, plantearle que te gustaría hacer ejercicios en casa y que te indique cuáles serían los más convenientes según el nivel y la cantidad de trabajo que se viene realizando. El maestro sabrá indicar exactamente qué ejercicio podrías realizar.

Por otra parte, no se debe incurrir bajo ningún concepto en poner los pies debajo de algún elemento para estirar los empeines –como ponerlos debajo de un sillón o volcarlos exageradamente. No se mejoran de ese modo: el empeine lleva al cuadricep, y éste lleva al glúteo. El desarrollo del empeine implica una cadena de intervenciones musculares, que conllevan un trabajo de rotación y fortalecimiento de pies, piernas y caderas.

Conocer el cuerpo

Es importante para mí como maestra que mis alumnas, aunque sean chicas, conozcan qué partes de su cuerpo están involucrando en cada momento de su trabajo con las zapatillas de punta. De la forma más simple que se pueda para que entiendan bien, les enseño los nombres de cada parte de su cuerpo y qué músculos colaborarán en su trabajo de puntas, así como a sentir su intervención. De esta manera, la clase se hace más explicativa: compartimos un mismo lenguaje.

El caso es que comiencen a comprender qué me sube a la punta y qué sucede, muscular y articularmente, en la transición que constituye esa subida. La fuerza para pasar a los dedos llega a través de la parte interna del pieVoy a empujar las falanges a los dedos: esa fuerza la consigo con el arco y los abductores del dedo gordo, que está justo arriba del arco. Asimismo, por ejemplo, es necesario saber que el tendón para subir a la punta no debe apretarse ni se debe trabar el talón con tal de que el empeine se vea mejor.  Para empujar el empeine, hay que usar glúteos y cuádriceps, lo cual no permite la rotación de la parte interna de la pierna y subir correctamente a los dedos.  Es necesario trabajar un proceso: el empeine debe empujarse sobre un trabajo correcto de colocación sobre las puntas.

En este punto, es muy necesario que las niñas y adolescentes eviten también “copiar” poses de videos o fotos, actividad que hoy está muy extendida entre las alumnas con la cantidad de información que circula online: por eso es importante ser muy responsable y paciente respecto del propio trabajo, teniendo en mente que el progreso podrá verse con una práctica técnica correcta, sostenida y consciente a lo largo del tiempo. Es preciso salir de la lógica del lograr un resultado “rápido”, a menudo peligroso por las falencias que propicia, y atender y valorizar más al proceso de trabajo, que es finalmente lo que ofrecerá resultados duraderos y eficientes.

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Próxima clase especial de puntas de Victoria Mazari: 18 de mayo a las 16 horas

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(*) Victoria Mazari fue alumna de la Escuela Municipal de Danza Norma Fontenla y del gran Maestro y bailarín Ruben Chayan. Bajo su tutela ganó concursos provinciales e internacionales. Formó parte del Ballet Juvenil de Mar del Plata dirigido por Chayan. Obtuvo beca de estudio en la Fundación Julio Bocca. Integró el Grupo La Rayuela y el Ballet Neoclásico de Buenos Aires. Fue alumna del maestro Alfredo Gurquel y Juana Lederer e integró el Grupo de Danza que ellos dirigían. También integró la Compañía Expresarte Danza-TeatroDesde 2011 integra el Ballet Metropolitano de Buenos Aires, con el que ha realizado diferentes giras por el país, Chile, Uruguay y conformó parte del elenco que el MET llevó a su primera gira en Rusia en 2012. Fue integrante de las tres temporadas que esta compañía realizó con mucho éxito en C.C. Konex. Dirige la compañía Danseur de Danza-Teatro, fundada en 2013, y con la cual ya ha realizado más de 10 funciones y se prepara para una nueva temporada.

Desde 2006 se desempeña como maestra de Danza Clásica con especialidad en Técnica de Puntas y Elongación y Preparación Física, siendo su principal sede BAYRES Estudio de ArteDesde 2009 dicta Clases Especiales de Técnica de Puntas.

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