Flexibilidad: cómo aumentar la capacidad y superar los límites corporales

Victoria Mazari ofrece algunas pautas para no desanimarse a la hora de elongar. Cuidado y disciplina, los secretos.

sábado, 15 de julio de 2017 |

Por Victoria Mazari (*)

Anteriormente, hablamos de la elongación en una forma más general y de cuán necesario es acompañarla de una buena preparación física. En esta oportunidad, iremos un poco más allá buscando herramientas y formas para ser cada vez más flexibles sin lastimarnos ni forzar nuestras articulaciones.

Comenzaremos esta nota haciéndonos dos preguntas: ¿son sólo mis músculos los que debo trabajar para ser más flexible? ¿Es posible aumentar mi capacidad articular?

En una clase veremos diferentes tipos de cuerpos y de musculaturas: más largas, más cortas, más gruesas o finas. La forma de nuestro cuerpo habla bastante de cómo lo usamos: se puede adivinar mucho del trabajo de un bailarín con sólo verlo en pose; esto es porque el modo en el que utilizamos nuestro cuerpo evidencia la forma en la cual se desarrolla. El cuerpo es como un mapa. Pero también debemos saber que así como se desarrolla de una manera y con ciertos hábitos, podemos tomar ese cuerpo y mediante un trabajo consciente ir formándolo según queramos o esperemos. El cuerpo con el que nacemos no siempre es definitivo y a lo largo del tiempo se va transformando en una evidencia de nuestro aprendizaje y trabajo.

Comenzaremos hablando de las articulaciones del grupo de las móviles y semimóviles, ya que en el cráneo también hay uniones de huesos pero son fijas. Unen un hueso con el otro, y esto no es algo menor pues es en esas uniones donde más se buscan los puntos flexibles. Ya sea por genética o bien por hábitos que vienen desde la niñez, nuestras articulaciones se van formando en una determinada manera y, como una parte del cuerpo está unida a la otra, todo tiene que ver con todo y se vuelve difícil encontrarnos con que hay una sola parte del cuerpo que trabajar. Cuanto más grandes somos, más trabajo nos llevará abrir espacio en nuestras articulaciones. No es imposible, sólo requerirá de más paciencia y más constancia.

Por eso se dice que hay que trabajar la flexibilidad desde niños: en una temprana edad, cuando nuestras articulaciones aún tienen zonas de cartílago blando, es posible moldearlas para mantenerlas flexibles.

Una correcta colocación y el conocimiento de cómo funcionan nuestros músculos y tendones colaboran en la ejercitación que permite una mayor movilidad de nuestras articulaciones. Es un trabajo entre maestro y alumno para encontrar qué es lo que necesita trabajar; también contribuye la investigación del propio alumno. La ampliación de la capacidad articular debe estar acompañada más que nada de la constancia. Es muy importante que todo alumno sepa que es preferible ir trabajando pequeñas cosas todos los días que pretender encontrar resultados con ejercicios bruscos y forzosos en pocas semanas. No es posible cambiar la disposición ósea de inmediato, por eso debemos tener mucho cuidado a la hora de elegir a quién confiamos nuestro entrenamiento de elongación, procurando que todo ejercicio que se nos proponga sea cuidadoso para con nuestro cuerpo, progresivo y con un seguimiento personalizado. Cada persona tiene cuerpo y capacidad distinta, incluso distintos tiempos de maduración y de comprensión ósea y articular, y eso debe ser respetado por nuestro maestro y por nosotros mismos.

Nuestros músculos y tendones trabajan en conjunto y están absolutamente conectados. Quizás aquello que tanto nos cuesta y que parece ser una consecuencia de un determinado músculo que no es tan flexible, venga de una articulación o tendón que necesita ser trabajada para que ese músculo nos permita llegar a la colocación adecuada.

Para poner un ejemplo: hay muchos alumnos que tienen una buena apertura de piernas a la segunda pero que no logran de igual manera pasar al grand écart. Esto tiene que ver con dos factores: primero, que probablemente la articulación de la cadera no esté lo suficientemente móvil para cambiar de posición y mantener la misma apertura; y segundo, que la elongación de las piernas adelante y atrás involucra otra musculatura que la de la apertura a la segunda. Entonces nos encontramos a la hora de hacer grand écart teniendo que trabajar nuestra fuerza muscular en la zona del centro para liberar el espacio articular y de a poco ir cambiando la cadera de posición, teniendo que elongar toda la parte posterior de la pierna, glúteo mayor, periforme, isquiotibial, entre otros, y  la zona de psoas ilíaco y sartorio, entre otros músculos que nos permiten estirar la pierna atrás.

Con el trabajo de flexibilidad de piernas, cuando estamos parados (détiré adelante, al costado y atrás) nos encontramos con las mismas dificultades pero teniendo que trabajar más estos aspectos, ya que al estar parados se nos suma más aún la dificultad de la gravedad y el peso de nuestros miembros.

En el video se puede observar la rotación articular necesaria para pasar del grand écart a la apertura en segunda posición, el movimiento que se ve hace hincapié en el espacio que la fuerza del centro da a la articulación para que pase de un lugar al otro y se ubique correctamente.

También podemos tener en cuenta otras cosas a la hora de ampliar nuestra flexibilidad y encontrar mejores líneas y posturas en nuestra danza, por ejemplo el cambré atrás 

El cambré involucra toda nuestra columna, aunque se cree que es una cualidad que viene únicamente de la flexibilidad dorsal y lumbar. Si bien teniendo ductilidad en esta zona, es más fácil hacer el cambré, también es cierto que esa flexibilidad de las vértebras debe ser ayudada con la adecuada fuerza muscular para no cargarlas con peso y esfuerzo extremo. Entonces, para mejorar nuestro cambré debemos aprovechar todo el arco que la columna puede generar desde la tapa de la cabeza y terminando en la cadera,  sacro lumbar y coxis. Si, en vez de concentrarnos en forzar la columna a doblarse a la altura de las lumbares apretando esas articulaciones y poniendo en riesgo nuestra espalda, y trabajamos sobre el arco superior pensando que la zona dorsal, ese espacio que hay entre las axilas y la cintura, se eleva hacia la tapa de la cabeza, sin involucrar hombros, y la zona lumbar alarga hacia el sacro, nos encontraremos con dos puntos de salida de energía que alargarán la columna antes de comenzar a ir hacia atrás. Tratando de mantener estos dos puntos de estiramiento y alargando el recto del abdomen junto con la correcta alineación del sacro, el coxis y las crestas ilíacas (arco inferior) presionando hacia nuestro punto de apoyo, nos encontraremos trabajando la flexibilidad de toda la línea corporal y no un doblés forzoso en un solo punto de nuestro cuerpo, obteniendo un mejor resultado y sin duda una mejor línea de cambré.

Cambre Victoria Mazari Revista Revol

Este último es un ejemplo claro de que el trabajo de flexibilidad y la obtención de mejores líneas corporales tiene que ver más con el estudio de las posibilidades totales de nuestro cuerpo que con la simple condición física natural que cada uno pueda tener. La importancia de investigar cuáles son la facilidades corporales que tenemos y explotarlas al máximo son las que nos llevan a obtener de nuestro cuerpo el mayor rendimiento posible, y desde el conocimiento y la guía de nuestro maestro con trabajo y constancia conseguir los resultados deseados.

Quién tenga flexibilidad natural deberá trabajar para que ese aspecto de su danza sea un punto fuerte y virtuoso y quién no la tenga la trabajará para que su cuerpo rinda lo mejor posible, pero no existe quien pueda y quien no. 

Todo cuerpo debe ser estudiado y trabajado, no existen cuerpos fáciles o difíciles. Toda facilidad acarrea en algunos aspectos una dificultad  y viceversa, sólo que algunas son más visibles que otras. Entonces, a modo de consejo invito a todo aquel que esté leyendo a evaluar su cuerpo objetivamente, no en comparación con otros cuerpos sino en función del resultado deseado para uno mismo, y a partir de esa evaluación buscar un maestro, un guía que nos ayude a desarrollar nuestro movimiento en la forma que queremos, siendo cuidadosos pero constantes; porque a mi entender trabajo y constancia son la clase de combinación que lleva al mejor resultado, ya sea en el tema que tocamos hoy que es la flexibilidad como en la fuerza muscular y la alineación corporal. 

Victoria Mazari elongacion Revista Revol

 

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(*) Victoria Mazari fue alumna de la Escuela Municipal de Danza Norma Fontenla y del gran Maestro y bailarín Ruben Chayan. Bajo su tutela ganó concursos provinciales e internacionales. Formó parte del Ballet Juvenil de Mar del Plata dirigido por Chayan. Obtuvo beca de estudio en la Fundación Julio Bocca. Integró el Grupo La Rayuela y el Ballet Neoclásico de Buenos Aires. Fue alumna del maestro Alfredo Gurquel y Juana Lederer e integró el Grupo de Danza que ellos dirigían. También integró la Compañía Expresarte Danza-Teatro. Desde 2011 integra el Ballet Metropolitano de Buenos Aires, con el que ha realizado diferentes giras por el país, Chile, Uruguay y conformó parte del elenco que el MET llevó a su primera gira en Rusia en 2012. Fue integrante de las tres temporadas que esta compañía realizó con mucho éxito en C.C. Konex.

Dirige la compañía Danseur de Danza-Teatro, fundada en 2013, y con la cual ya ha realizado más de 10 funciones y se prepara para una nueva temporada.

Desde 2006 se desempeña como maestra de Danza Clásica con especialidad en Técnica de Puntas y Elongación y Preparación Física, siendo su principal sede BAYRES Estudio de Arte. Desde 2009 dicta Clases Especiales de Técnica de Puntas.

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